Sudán vuelve a la IGAD más de dos años después de abandonar el bloque en plena guerra con las RSF

Sudán regresa a la IGAD más de dos años después de su retirada, en plena guerra con las RSF y en medio de una grave crisis humanitaria.

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Imagen de archivo del jefe del Ejército de Sudán y presidente del Consejo Soberano de Transición, Abdelfatá al Burhan -/Saudi Press Agency/dpa

Imagen de archivo del jefe del Ejército de Sudán y presidente del Consejo Soberano de Transición, Abdelfatá al Burhan -/Saudi Press Agency/dpa

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Sudán ha anunciado este lunes su retorno a la Autoridad Intergubernamental sobre el Desarrollo (IGAD, por sus siglas en inglés), poco más de dos años después de que el país se retirara del organismo en protesta por la invitación cursada al jefe de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), Mohamed Hamdan Dagalo, para participar en una cumbre en Uganda destinada a abordar la guerra iniciada en abril de 2023 en el país africano.

En un comunicado difundido a través de sus cuentas oficiales en redes sociales, el Ministerio de Exteriores sudanés ha señalado que “los asuntos de paz y seguridad internacional están entre sus prioridades, por lo que lleva a cabo todos los esfuerzos posible por mantenerlas a nivel regional e internacional”, antes de subrayar que “la cooperación regional es el pilar sobre el que reposa la posibilidad de la cooperación internacional”.

“Por ello, y tras el comunicado positivo de la secretaría de la IGAD en el que expresa su compromiso con los marcos establecidos de acción regional conjunta y no interferencia en los asuntos internos de los Estados miembro, entre ellos su reconocimiento de la soberanía, integridad territorial e instituciones nacionales sudanesas, Sudán reiniciará su participación en la organización”.

El Ministerio ha remarcado además que “aprecia” los “esfuerzos positivos” de la actual presidencia de la IGAD, ostentada por Yibuti. A su vez, el bloque regional ha celebrado en una segunda nota oficial la decisión de Jartum de “reiniciar su participación total” en el seno de la organización.

El secretario ejecutivo de la IGAD, Workneh Gebeyehu, ha calificado el regreso de Sudán como “una reafirmación de la solidaridad regional y el compromiso colectivo con la paz, la estabilidad y la cooperación en la región”, y ha recalcado que “como Estado fundador, el renovado compromiso de Sudán refuerza la unidad de la IGAD y potencia su capacidad de abordar las prioridades regionales compartidas”.

Workneh ha destacado igualmente el papel del presidente de Yibuti, Ismail Omar Guelleh, y su “liderazgo” y “postura constructiva a la hora de guiar el proceso”, así como “su firme compromiso con el diálogo y el consenso para avanzar de cara a la cohesión regional”. En la misma línea, ha reiterado su “disposición” a “trabajar de cerca con Sudán para hacer avanzar una resolución pacífica a los desafíos y lograr un futuro seguro y próspero para el pueblo sudanés y la región”.

La decisión de Jartum se produce después de una reunión mantenida en enero entre Workneh —quien fue ministro de Exteriores de Etiopía entre 2016 y 2019— y el primer ministro sudanés, Kamil Idris. Tras ese encuentro, la IGAD difundió un comunicado “condenando todos los tipos de violaciones cometidas por las RSF” y “reafirmando su apoyo total a la unidad y soberanía de Sudán, así como a sus instituciones nacionales existentes”.

La guerra civil en Sudán estalló por las profundas discrepancias sobre el proceso de integración del grupo paramilitar RSF en el Ejército regular, un choque que hizo descarrilar la transición abierta tras el derrocamiento en 2019 del régimen de Omar Hasán al Bashir y que ya había quedado gravemente dañada tras el golpe que depuso en 2021 al entonces primer ministro, Abdalá Hamdok.

El conflicto, en el que han intervenido varios países respaldando a las distintas facciones, ha hundido a Sudán en una de las peores emergencias humanitarias del planeta, con millones de desplazados internos y refugiados, y con la comunidad internacional alertando por la expansión de enfermedades y la destrucción de infraestructuras esenciales, lo que impide asistir a cientos de miles de personas afectadas.