El Ejecutivo sueco ha expresado este miércoles su enérgica repulsa por la ejecución en Irán de un ciudadano sueco y ha llamado a consultas al embajador de la República Islámica en Estocolmo para formular una queja formal, poco después de que Teherán confirmara la muerte de un condenado por presunto espionaje a favor de Israel.
“El Ministerio de Exteriores ha convocado al embajador de Irán para protestar por la ejecución de un ciudadano sueco que fue arrestado en junio de 2025”, ha señalado la cartera en un comunicado, en el que no ha identificado a la persona ajusticiada por las autoridades del país asiático.
En la nota, el Gobierno sueco recalca que Estocolmo “condena firmemente” la ejecución y “el proceso legal viciado que derivó en esta ejecución”. Asimismo, insiste en que “la pena de muerte es un castigo inhumano, cruel e irreversible. Suecia, junto al resto de la Unión Europea (UE), condena su aplicación, bajo cualquier circunstancia”.
Por su parte, las autoridades iraníes han informado a primera hora del día de la ejecución de Kurosh Keivani, detenido el 16 de junio de 2025 y sentenciado por cargos de espionaje. Su arresto se produjo en plena ofensiva lanzada por Israel contra el país persa, a la que se sumó después Estados Unidos con bombardeos sobre tres instalaciones nucleares iraníes.
La ejecución de Keivani se enmarca en la nueva ofensiva conjunta iniciada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos, frente a la que Irán ha respondido con ataques contra territorio israelí y contra objetivos estadounidenses en Oriente Próximo, incluidas bases militares.