Qué es "TACO", el apodo de Trump que cuestiona su reiterada estrategia de amenazas

El Trump Always Chickens Out (Trump siempre 'se raja') se vuelve a poner a prueba con su ultimátum contra Irán

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump Europa Press/Contacto/Daniel Heuer - Pool via CNP

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En plena escalada de tensión con Irán y a pocas horas de que expire su ultimátum, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se enfrenta no solo a la presión internacional, sino también a un fenómeno viral que gana fuerza en redes, el llamado "TACO", por sus siglas en inglés, "Trump siempre 'se raja'" (Trump Always Chickens Out).

El término, surgido en plataformas digitales y círculos políticos críticos, se ha convertido en un apodo satírico que cuestiona la estrategia del mandatario. Según quienes lo utilizan, Trump tiende a lanzar amenazas contundentes, como las recientes advertencias sobre la destrucción de infraestructuras iraníes o incluso la desaparición de “toda una civilización”, para después rebajar el tono o abrir la puerta a negociaciones.

Escalada militar y verbal

Tras más de un mes de guerra, la estrategia del presidente estadounidense se ha repetido con un patrón claro: escalada verbal, tensión en los mercados y mensajes posteriores que prometen una rápida solución.

Sin embargo, esta fórmula parece haber perdido efecto. Los mercados energéticos y bursátiles muestran que los inversores ya no reaccionan a sus intentos de calmar la situación, lo que ha consolidado el llamado “TACO” como una referencia informal en la toma de decisiones.

El impacto es tangible. El precio del petróleo se ha disparado hasta niveles históricos, con subidas cercanas al 60% en apenas un mes, mientras el gas y otros indicadores energéticos también registran fuertes incrementos.

Al mismo tiempo, la deuda estadounidense ha sufrido un deterioro significativo, con el bono a diez años aumentando su rentabilidad y reflejando una creciente desconfianza en la estabilidad económica de la Casa Blanca.

El origen de esta desconfianza está en la disonancia entre discurso y hechos. Mensajes en los que Trump asegura que la guerra está cerca de terminar o que existen miles de objetivos aún por atacar conviven con la realidad de un conflicto que se alarga, con envío de tropas, ataques a infraestructuras y nuevas amenazas.

Incluso cuando el presidente ha intentado frenar el nerviosismo con anuncios de avances diplomáticos, Irán ha desmentido en varias ocasiones cualquier negociación inminente, dejando en evidencia la fragilidad de esos mensajes.

Trump presiona con amenazas extremas

En este contexto, el “TACO” ya no es solo una crítica política, sino una lectura estratégica del comportamiento presidencial: la idea de que Trump presiona con amenazas extremas, pero evita el choque definitivo, obligando a los mercados a anticipar escenarios más prolongados y complejos.

La consecuencia es un cambio de paradigma. Donde antes cada declaración del presidente podía mover el precio del crudo o calmar a los inversores, ahora domina el escepticismo. Los mercados no solo analizan lo que dice Trump, sino lo que creen que realmente hará, incorporando esa distancia como parte del riesgo.

Con las elecciones de medio mandato en el horizonte y una guerra que sigue sin resolverse, la pérdida de credibilidad se convierte en un problema político y económico de primer orden.