La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, ha declarado este viernes el cierre de la etapa de austeridad fiscal en Japón y ha prometido incrementar con fuerza la inversión pública, apostando por presupuestos mucho más expansivos dentro del paquete de cambios con los que aspira a hacer “más fuerte y próspero” al país.
“Mi gabinete pondrá fin a la prolongada práctica de una austeridad fiscal excesiva y una inversión insuficiente en el futuro”, ha manifestado la jefa de Gobierno ante la Dieta Nacional, en su primera intervención tras ser reelegida este miércoles, apenas diez días después de la histórica victoria en las urnas que le ha otorgado el control de dos tercios del Parlamento.
Con este respaldo político, la líder japonesa ha avanzado que utilizará todas las herramientas disponibles para impulsar el crecimiento económico. “Presionaremos intensamente, presionaremos, presionaremos, presionaremos y presionaremos el interruptor del crecimiento”, ha enfatizado, defendiendo la puesta en marcha de un “circulo virtuoso” basado en un aumento de la inversión y de los salarios.
Coincidiendo con la apertura del periodo de 150 días en la Dieta Nacional para tramitar las cuentas públicas, Takaichi ha reclamado la colaboración de las fuerzas de la oposición con el fin de sacar adelante las principales políticas públicas y facilitar la rápida aprobación del proyecto de Presupuestos para 2026, así como de las iniciativas de reforma fiscal.
En paralelo, y con el objetivo de frenar “injerencias extranjeras injustificables”, la primera ministra ha adelantado que el Ejecutivo constituirá un comité de rango ministerial y que la actual Oficina de Inteligencia e Investigación del Gabinete será elevada al estatus de agencia nacional.
Relaciones con China y viaje a Estados Unidos
En materia de política exterior, tras varios meses de tensiones con China por las declaraciones sobre una posible intervención japonesa en caso de ataque a Taiwán, Takaichi ha optado por moderar el discurso y ha remarcado el compromiso de Tokio con unas relaciones “constructivas y estables” y con mantener abiertos los canales de comunicación con Pekín.
Después de reconocer que Japón afronta “el entorno de seguridad más severo y complejo” desde la posguerra, ha vuelto a criticar el incremento de la presencia y maniobras militares de China en la zona, alertando de sus intentos de “cambiar unilateralmente el statu quo mediante la fuerza y la coerción” en la región.
Respecto a Estados Unidos, la dirigente nipona ha avanzado que el próximo mes viajará a Washington para mantener una reunión en la Casa Blanca con Donald Trump que “fortalezca aún más una relación de confianza”, reiterando que la alianza con Estados Unidos constituye la piedra angular de la política exterior japonesa.