La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, ha señalado este miércoles que planea fijar con claridad las líneas rojas de un eventual despliegue militar en Oriente Próximo, tal y como venía reclamando Estados Unidos, en un contexto marcado por el avance de la ofensiva iniciada a finales de febrero junto a Israel contra Irán.
Takaichi, que se reunirá este jueves con el presidente estadounidense, Donald Trump, en la Casa Blanca, ha indicado que su propósito es “aclarar” al mandatario norteamericano “qué puede y no puede hacer Japón” desde el punto de vista legal en relación con este esperado despliegue para una misión en el estrecho de Ormuz.
La dirigente nipona ha precisado que ambas delegaciones mantendrán conversaciones “exhaustivas” sobre la coyuntura en Oriente Próximo durante el que será su primer viaje oficial a Estados Unidos desde su llegada al cargo, de acuerdo con las informaciones publicadas por el diario ‘The Japan Times’.
En esta línea, ha reiterado que trasladará a Trump que resulta “muy difícil a nivel legal” autorizar el envío del Ejército japonés a la región. “Intentamos explicar, de acuerdo con la ley, lo que se puede hacer”, ha insistido, remarcando que la visita también servirá para reforzar la relación bilateral y plantear “nuevos compromisos” dentro de la alianza que mantienen ambos países.
Sus declaraciones se producen pocas horas después de que el inquilino de la Casa Blanca asumiera que no logrará el respaldo que esperaba de sus socios respecto al estrecho de Ormuz, iniciativa con la que pretende contener la subida de los precios del petróleo derivada de la ofensiva que él mismo ha puesto en marcha junto al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
El miércoles, Trump subrayó que Estados Unidos “no necesita la ayuda de nadie” y criticó la postura de los miembros de la OTAN —a los que acusa de estar cometiendo un “error muy estúpido”—, así como de Japón, China y Corea del Sur, que por ahora han rehusado participar con el envío de buques.