Tiger Woods fue arrestado después de que su Land Rover volcara en Jupiter Island, en Florida, tras rozar un camión mientras intentaba adelantarlo a gran velocidad en una carretera de dos carriles. Según las autoridades, el accidente ocurrió poco antes de las 14:00 hora local del viernes 27 de marzo. Nadie resultó herido, pero el episodio terminó con el golfista esposado y trasladado a dependencias policiales.
La oficina del sheriff sostuvo que Woods mostraba signos de deterioro, aunque el alcohol no parecía estar detrás del accidente. El deportista superó la prueba de alcoholemia con resultado negativo, pero rechazó someterse a una prueba de orina, lo que añadió un cargo adicional.
De qué cargos acusan a Tiger Woods
El exnúmero uno mundial afronta cargos menores, no delitos graves, por conducir bajo la influencia, causar daños a la propiedad y negarse a someterse a una prueba legal. La policía lo mantuvo detenido durante ocho horas, el mínimo que marca la legislación estatal en este tipo de casos, antes de quedar en libertad bajo fianza.
Ese matiz es importante: por ahora no se habla de un delito grave, pero sí de un nuevo episodio judicial muy dañino para su imagen, sobre todo porque vuelve a colocar a Woods en el foco por su relación con la conducción, los accidentes y posibles sustancias o medicación.
Por qué este caso vuelve a golpear su figura pública
No es la primera vez que Tiger Woods protagoniza un episodio de este tipo. En 2017 ya fue hallado por la policía en su coche y más tarde acabó declarándose culpable de conducción temeraria en un caso relacionado con medicamentos.
Antes, en 2009, sufrió otro accidente frente a su vivienda en un episodio que terminó desencadenando el gran escándalo personal que dinamitó su matrimonio y varios contratos publicitarios.
En 2021 volvió a sufrir un gravísimo accidente en California que casi termina con su carrera y comprometió incluso su vida.
Por eso este nuevo arresto no se interpreta solo como un suceso aislado. Reabre una narrativa muy conocida alrededor de Woods: la de un genio deportivo perseguido desde hace años por lesiones, caídas personales y regresos siempre al borde del abismo.
Qué pasa ahora con su regreso y con el Masters
El momento no podía ser peor para Woods. El golfista, de 50 años, venía de competir esta misma semana en la liga indoor TGL, su primera aparición competitiva en más de un año, y seguía dejando abierta la puerta a disputar el Masters de Augusta del próximo mes. Sin embargo, tras este accidente y su detención, su presencia en el torneo queda mucho más en duda.
Woods arrastra además una cadena larguísima de problemas físicos: sufrió una rotura del tendón de Aquiles en marzo de 2025 y pasó por una cirugía de espalda en octubre. Su última participación en un grande fue en The Open de 2024, donde no pasó el corte, y su último corte superado en un major fue el Masters de 2024, que terminó en el puesto 60.