Todas las claves sobre la situación de Cuba: ¿Qué futuro le espera a la isla de la Revolución?

Mientras la isla enfrenta apagones de hasta 20 horas y escasez de combustible, Díaz-Canel abre conversaciones con EEUU mientras la isla enfrenta bloqueos energéticos, tensiones internacionales y excarcelaciones de presos

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La capital de Cuba, La Habana Europa Press/Contacto/Hua Jin¡aiernandesi

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Cuba atraviesa un momento crítico. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha confirmado que la isla se encuentra en las “fases iniciales” de conversaciones con Estados Unidos para buscar soluciones al bloqueo económico y energético que sufre desde hace décadas. La escasez de combustible ha provocado apagones generalizados y retrasos en servicios esenciales, incluida la atención sanitaria.

Ante la prensa, Díaz-Canel ha calificado la situación de “insostenible” y ha destacado que la prioridad del diálogo con Washington es identificar problemas, explorar posibles soluciones y determinar la disposición de ambas partes a concretar acciones que beneficien a sus poblaciones. Con todo, el lienzo del futuro de la isla está en blanco y los cubanos miran atrás y se preguntan cuál será el final de este camino que su presidente parece haber anunciado.

Intervención y asedio petrolero

El contexto es tenso. Estados Unidos, bajo la Administración de Donald Trump, ha intensificado la presión sobre la isla, aplicando un asedio petrolero que la ONU ha calificado de contrario al derecho internacional. Los apagones crónicos y la paralización de sectores económicos agravan una crisis que ya lleva años.

Cuba atraviesa una grave crisis energética que se traduce en apagones diarios de hasta 20 horas en algunas provincias que se han convertido en símbolo de la crisis estructural de la isla, afectando tanto a hogares como a servicios esenciales como hospitales, escuelas y transporte público. Según el Gobierno cubano, la causa principal es la escasez de combustible, agudizada por el bloqueo económico y las sanciones internacionales, que han reducido drásticamente la entrada de crudo y gas a la isla.

En paralelo, la Guardia Costera cubana interceptó a finales de febrero una lancha estadounidense que transportaba armas y balas, provocando la muerte de cinco personas.

Díaz-Canel denunció que se trataba de “una infiltración armada con fines terroristas, financiada y organizada desde territorio estadounidense”. Ante ello, el FBI ha anunciado representantes y expertos a la isla para colaborar en la investigación.

Excarcelación de 51 presos: gesto de “buena voluntad”

El Gobierno cubano ha anunciado la liberación en los próximos días de 51 personas privadas de libertad, en lo que ha calificado como un acto de “decisión soberana” enmarcado en “el espíritu de buena voluntad” que caracteriza sus relaciones con el Vaticano. Según La Habana, esta mediación histórica ha servido como canal de comunicación sobre la revisión y excarcelación de presos, un mecanismo que el Estado cubano describe como práctica habitual con trayectoria humanitaria en su sistema de justicia penal.

No obstante, la medida ha generado preocupación y críticas internacionales. Amnistía Internacional ha señalado la “opacidad” del anuncio, que no incluía la lista de beneficiados ni explicaciones sobre la modalidad de liberación, y subrayó que no se especificó si los liberados incluyen a personas encarceladas por motivos políticos.

La ONG advirtió que la utilización de presos podría interpretarse “de manera deshumanizante, como fichas de cambio en un juego político”, y reiteró su llamado a la liberación inmediata e incondicional de quienes estén injustamente encarcelados en Cuba.

Este nuevo anuncio se enmarca en un contexto histórico reciente de excarcelaciones en la isla. Según cifras del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex), desde 2010 se han beneficiado con indultos a 9.905 reclusos, mientras que en los últimos tres años otros 10.000 presos fueron excarcelados bajo diferentes mecanismos legales.

En enero de 2025, Cuba ejecutó una liberación gradual de 553 personas tras un acuerdo con la administración estadounidense saliente de Joe Biden, con mediación del Vaticano. A cambio, Washington retiró a la isla de la lista de países patrocinadores del terrorismo, una sanción que había tenido un fuerte impacto financiero en el país. Sin embargo, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca puso fin a este acercamiento: Cuba fue reincorporada a la lista negra apenas horas después de la toma de posesión del republicano.

Cuba en la encrucijada: diálogo, crisis y posible acuerdo con EEUU

Cuba atraviesa una encrucijada que puede trazar el rumbo de su futuro más inmediato. Según fuentes citadas por el diario USA Today, la Administración Trump se prepara para anunciar un acuerdo que incluiría el levantamiento de sanciones en sectores clave como energía, puertos y turismo, así como mayor libertad de viaje para ciudadanos estadounidenses. A cambio, Díaz-Canel saldría de la presidencia de manera negociada, mientras los Castro mantendrían influencia en la isla.

El contenido exacto del acuerdo aún no se conoce, pero se da por inminente. John Kavulich, presidente del Consejo Económico y Comercial US-Cuba -organización privada y sin ánimo de lucro con sede en EEUU que promueve el aumento de los lazos comerciales y el fin del embargo estadounidense a Cuba- ha señalado que la Administración Trump ha explorado la posibilidad de involucrar directamente al grupo en su estrategia, aunque los empresarios se han mostrado cautelosos por miedo a cambios abruptos en la política estadounidense.

El acuerdo económico proyecta un delicado equilibrio entre diplomacia, presión y economía. Algunos expertos temen la reacción de la comunidad cubana exiliada en Florida, históricamente opuesta a cualquier contacto con funcionarios de la isla.