Tres organizaciones no gubernamentales con sede en Israel, centradas en la defensa de los derechos y libertades de la ciudadanía árabe dentro del Estado israelí, han presentado este lunes una petición ante un tribunal de Haifa, en el norte del país, para que se ordene a las autoridades municipales “cesar la interferencia” de sus inspectores en la labor de los periodistas árabes. Según sostienen, estos trabajadores de los medios habrían sido obstaculizados “durante transmisiones en vivo y filmaciones”, además de sufrir “amenazas” y “restricciones ilegales”.
La iniciativa se ha materializado mediante una demanda ante el Tribunal de Asuntos Administrativos del Tribunal de Distrito de Haifa, registrada por la abogada Hadil Abú Salí, letrada de Adalah --el Centro Legal para los Derechos de la Minoría Árabe en Israel, conocido meses atrás por su defensa de los activistas de las flotillas humanitarias que partieron hacia la Franja de Gaza--. Abú Salí actúa en nombre de esta entidad y de las ONG Centro Mossawa --Centro de Defensa de los Ciudadanos Árabes de Israel-- e I'lam, el Centro Árabe para la Libertad de Prensa, el Desarrollo y la Investigación.
“La solicitud busca una orden judicial inmediata que obligue al municipio de Haifa a cesar la interferencia de sus equipos de inspección municipal en el trabajo de los periodistas árabes en la ciudad”, indica el comunicado difundido por Adalah, en el que se menciona “una serie de violaciones continuas que comenzaron con el inicio de la guerra actual el 28 de febrero de 2026”, en referencia al conflicto armado abierto con Irán tras la ofensiva sorpresa lanzada por Estados Unidos e Israel contra el país centroasiático.
De acuerdo con las denuncias recopiladas por estas tres organizaciones, “los inspectores municipales han presionado sistemáticamente a periodistas árabes para que dejen de transmitir”, en episodios que incluirían “amenazas de multas o daños a los equipos” e incluso “amenazas directas de arresto o agresión física”. “En un caso, un inspector amenazó a un periodista, diciéndole que se quitaría el uniforme y lo agrediría físicamente”, han señalado como ejemplo.
Las ONG también reprochan a los inspectores del municipio de Haifa la emisión de “afirmaciones infundadas de que se requiere un 'permiso municipal' para transmitir”, pese a que, según recuerdan, “la Policía ha confirmado en varias ocasiones que no existe ninguna prohibición legal para filmar o transmitir y que los periodistas solo están sujetos a las normas de censura habituales aplicables a todos los medios de comunicación”.
“Las acciones del municipio de Haifa no son casos aislados; forman parte de un patrón sistemático de persecución contra quienes se percibe que actúan al margen del consenso israelí en tiempos de guerra”, ha manifestado la abogada de Adalah, Hadil Abú Salí, que acusa a las autoridades locales de estar “incurriendo en prácticas claramente discriminatorias y arbitrarias a pesar de no tener autoridad para controlar a la prensa, y esta injerencia ilícita debe cesar”.
“Ya hemos presenciado esto en la represión de protestas y en la persecución de artistas y espacios culturales. Ahora, este abuso de poder se ha extendido a periodistas árabes en un intento de imponer censura ilegal. El municipio está incurriendo en prácticas claramente discriminatorias y arbitrarias a pesar de no tener autoridad para controlar a la prensa, y esta injerencia ilícita debe cesar”, ha añadido la letrada, aludiendo a un clima más amplio de restricciones.
Por otro lado, el director del Centro Mossawa, Jafar Fará, ha pedido directamente al regidor de Haifa que “poner fin a esta instrumentalización política del personal municipal contra los periodistas árabes en particular”.
Al mismo tiempo, ha advertido sobre las políticas del Ayuntamiento dirigidas contra “la población árabe en general”, denunciando que las autoridades locales “están desplegando la unidad Oz, creada para combatir la delincuencia y financiada con un nuevo impuesto a los residentes de Haifa, pero la están utilizando con fines políticos, como la retirada de letreros en árabe, en lugar de abordar la delincuencia que azota la ciudad”. “Parece que algunos dentro del municipio se creen el gobernador militar de Haifa”, ha remachado.