Un bloque de senadores republicanos encabezado por Lindsey Graham ha comunicado este lunes que promoverá una iniciativa legislativa destinada a costear la creación de un gran salón de baile de más de 8.300 metros cuadrados en el complejo de la Casa Blanca, similar al que defiende el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El senador justifica la propuesta asegurando que es "necesario" tras el intento de un hombre armado de irrumpir el sábado en la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca.
"Es necesario un espacio de reuniones seguro dentro de los terrenos de la Casa Blanca que permita a la gente hacer lo que hicieron en el hotel Hilton. Estoy convencido de que si hubiera habido un salón de baile presidencial junto a la Casa Blanca, el hombre jamás habría entrado", ha afirmado Graham en alusión al tirador detenido, en una comparecencia de prensa citada por el portal The Hill.
El veterano legislador republicano, elegido por primera vez para la Cámara de Representantes en 1994, ha defendido el proyecto subrayando que "es muy difícil reunir a varias personas importantes en un mismo lugar a menos que sea un sitio extremadamente seguro. Vivimos tiempos inusuales". "Llevo aquí un tiempo y nunca había sentido la amenaza que existe hoy", ha aseverado, aludiendo al actual clima de inseguridad.
El senador por Carolina del Sur, uno de los apoyos más firmes de Trump en el Capitolio, ha recordado además la insistencia del presidente en levantar este salón de baile, señalando que lo menciona "siempre, todo el tiempo". Graham ha explicado que habló con Trump el domingo sobre la iniciativa y que la Casa Blanca respalda la medida.
Junto a sus colegas republicanos Katie Britt (Alabama) y Eric Schmitt (Missouri), Graham ha presentado así un proyecto de ley que replica el plan defendido por Trump: una especie de gran sala de recepción acorazada de 8.200 metros cuadrados. Según el mandatario, el coste podría ser asumido por donantes afines, como la acaudalada familia Adelson, y por grandes tecnológicas como Google o Amazon. No obstante, hace apenas una semana y media el juez federal Richard Leon volvió a bloquear la construcción y acusó al Gobierno de tratar de esquivar sus resoluciones previas contrarias al proyecto.
En contraste con ese diseño inicial, Graham y sus socios sostienen que su propuesta se financiaría mediante las tasas de acceso a los parques nacionales y los aranceles aduaneros. El texto legislativo facultaría además la construcción de instalaciones vinculadas a la seguridad nacional bajo el futuro salón de baile, entre ellas un anexo específico para el Servicio Secreto.
"Debajo habrá mucho equipamiento militar. Habrá un anexo del Servicio Secreto y lo financiaremos compensando los aranceles aduaneros", ha detallado Schmitt, quien ha añadido que "se pueden usar donaciones privadas, pero creo que deberían destinarse a comprar vajilla fina y cosas por el estilo".
La nueva ofensiva legislativa podría alterar el pulso entre la Casa Blanca y la organización que ha logrado frenar hasta ahora el ambicioso plan de Trump, la Fundación Nacional para la Conservación del Patrimonio Histórico. Esta entidad argumenta que la construcción del salón de baile "requiere legalmente la aprobación del Congreso, que la Administración podría solicitar en cualquier momento", tal y como ha recordado este lunes su presidenta y directora ejecutiva, Carol Quillen.