El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha alertado este domingo de que a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) le espera un “muy mal futuro” si los socios no se implican en la reapertura del estrecho de Ormuz. Este paso marítimo, clave para el comercio mundial de crudo, permanece bloqueado por el Ejército iraní en represalia por la ofensiva lanzada por Washington e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero.
“Es lógico que quienes se benefician del estrecho ayuden a garantizar que no ocurra nada malo allí”, ha señalado el dirigente estadounidense en una entrevista concedida al diario británico ‘Financial Times’, en la que ha subrayado la especial dependencia de China y Europa del petróleo procedente de la zona. En este contexto, ha insistido en que, “si no hay respuesta” o esta resulta “negativa”, el porvenir de la OTAN será “muy malo”.
Las palabras del inquilino de la Casa Blanca llegan poco más de un día después de que instara a países como China, Japón, Francia, Corea del Sur o Reino Unido a sumarse a buques estadounidenses en una misión naval internacional para reabrir el estrecho de Ormuz. La crisis ya ha provocado una escalada en los mercados, impulsando el precio del barril de Brent, referencia en Europa, hasta los 106 dólares.
Trump ha indicado que será revelador comprobar qué Estados respaldan a Estados Unidos en una tarea “tan sencilla” como, a su juicio, es “mantener abierto el estrecho”. Ha detallado que su Administración mantiene contactos con “unos siete países” para articular la citada operación naval conjunta y ha recalcado que “recordará” si cuenta o no con el respaldo del primer ministro británico, Keir Starmer.
El mandatario ha defendido igualmente que China “también debería ayudar” en el desbloqueo de Ormuz porque, ha afirmado, “el 90% del petróleo que consume procede del estrecho”. En esta línea, ha avisado de que podría llegar a aplazar la cumbre prevista con el presidente chino, Xi Jinping, si Pekín decide no apoyar a Washington en este asunto.
Conviene recordar que el republicano tenía programado iniciar el próximo 31 de marzo una visita oficial de tres días a China, durante la cual se reuniría con su homólogo en el gigante asiático como gesto de acercamiento tras meses de fricciones derivadas de la guerra arancelaria abierta a comienzos de año por el propio Trump.
Este mismo domingo, delegaciones de Pekín y Washington han celebrado en París un encuentro sobre “temas económicos y comerciales de interés mutuo”, según un comunicado del Ministerio de Comercio chino difundido por la agencia oficial Xinhua.