Trump agita el avispero geopolítico: las claves del ataque a Irán

La ofensiva conjunta de EE.UU. e Israel contra el régimen de los ayatolás rompe las negociaciones nucleares, desata la respuesta iraní y coloca a Oriente Próximo al borde de una guerra regional

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump Kyle Mazza, Kyle Mazza / Zuma Press / ContactoPhot

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Estados Unidos e Israel han lanzado una ofensiva militar directa contra Irán que marca un punto de inflexión en la crisis regional. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, la ha definido como un “ataque preventivo” para “eliminar la amenaza existencial” que, a su juicio, representa el régimen iraní. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha ido más allá: ha hablado de “operación masiva” con el objetivo de “aniquilar” y “destrozar” el sistema de poder instaurado en Teherán desde 1979.

La operación se produce tras semanas de tensión extrema y negociaciones nucleares fallidas. El 19 de febrero, Trump lanzó un ultimátum de diez días a Irán para cerrar un nuevo acuerdo. No hubo pacto. En paralelo, Washington desplegó en la región el mayor dispositivo militar desde la invasión de Irak en 2003, una señal inequívoca de que la vía militar estaba sobre la mesa.

La respuesta iraní no tardó en llegar: lanzamiento de misiles y drones contra Israel y contra bases estadounidenses en Catar, Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Kuwait. Teherán sostiene que el ataque busca un cambio de régimen y ha solicitado una reunión urgente del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), denunciando una violación flagrante de la Carta de la ONU y de las normas internacionales que protegen instalaciones nucleares.

El trasfondo histórico: una fractura desde 1979

El choque actual no es un episodio aislado. Se enmarca en una rivalidad que comenzó con la Revolución Islámica de 1979 y la crisis de los rehenes en la embajada estadounidense en Teherán. Desde entonces, la relación entre Washington y la República Islámica ha estado marcada por sanciones, acusaciones de apoyo iraní a grupos armados como Hezbolá y Hamás y enfrentamientos indirectos en distintos escenarios regionales.

Trump ha insistido en que el régimen iraní lleva “47 años” hostigando a Estados Unidos y financiando la desestabilización regional. Irán, por su parte, defiende que su programa nuclear tiene fines pacíficos y acusa a Washington y Tel Aviv de utilizarlo como pretexto para justificar la ofensiva.

Europa pide contención y activa protocolos de seguridad

La comunidad internacional ha reaccionado con preocupación. La Unión Europea, a través de su jefa de la diplomacia, Kaja Kallas, ha reiterado que mantiene fuertes sanciones contra Irán, pero ha apostado por soluciones diplomáticas y por la protección de civiles. Bruselas ha activado reuniones de coordinación, prepara evacuaciones de ciudadanos europeos y mantiene contactos con Israel y socios árabes para explorar vías de desescalada.

La misión naval europea Aspides, desplegada en el mar Rojo para garantizar la seguridad del tráfico marítimo tras los ataques hutíes, se encuentra en “alerta máxima” ante el riesgo de que el conflicto afecte a rutas comerciales estratégicas.

En el ámbito multilateral, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, ha pedido “contención” y retorno inmediato a la negociación, advirtiendo de “consecuencias terribles” para la población civil si la escalada continúa. Naciones Unidas teme que la confrontación derive en un conflicto regional de mayor alcance.

Bloqueo en el Estrecho de Ormuz

La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán ya está teniendo un impacto directo en el comercio mundial. Las aseguradoras marítimas han comenzado a cancelar coberturas y a revisar al alza las pólizas para buques que navegan por el Golfo Pérsico y el Estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del planeta. Según informa el Financial Times, varias aseguradoras especializadas en riesgos de guerra enviaron este sábado notificaciones de cancelación a armadores antes de la reapertura de los mercados el lunes, reflejando la rapidez con la que el sector descuenta un escenario de alto riesgo.

El coste de asegurar un buque en la zona, que hasta ahora rondaba el 0,25% del valor de reposición del barco, podría aumentar hasta un 50%, de acuerdo con fuentes del sector citadas por el diario británico. Las primas también se encarecerían de forma significativa para los barcos que atraquen en puertos israelíes, ante el temor a nuevos ataques o represalias.

La principal preocupación es un eventual cierre o restricción del tránsito por el Estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. Algunas navieras ya estarían evitando la zona, mientras firmas de análisis como EOS Risk aseguran que varios buques han recibido avisos por radio atribuidos a la Guardia Revolucionaria iraní alertando de un posible bloqueo. Una interrupción prolongada tendría efectos inmediatos sobre el precio del crudo, el transporte marítimo, las cadenas de suministro y la inflación energética en Europa y Asia.

Lo que está en juego

La ofensiva rompe el marco negociador nuclear, tensiona el régimen internacional de no proliferación y sitúa a Oriente Próximo en una nueva fase de guerra abierta. Teherán denuncia una agresión planificada; Washington y Tel Aviv hablan de defensa preventiva y eliminación de amenazas estratégicas.

Más allá del intercambio de misiles, el ataque redefine equilibrios: presiona a los aliados occidentales a cerrar filas, obliga a las potencias regionales a posicionarse y pone en riesgo la estabilidad energética y comercial global.

Trump ha decidido actuar tras semanas de advertencias. Irán responde con fuerza. Y el avispero geopolítico, agitado, amenaza con extender sus consecuencias mucho más allá de las fronteras de Oriente Próximo.