Trump arremete contra el Papa León XIII por ser “débil en materia de delincuencia y pésimo en política exterior”

Trump lanza un ataque sin precedentes contra el Papa León XIII por su postura ante la delincuencia, las guerras y las armas nucleares.

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump Andrew Leyden / Zuma Press / Europa Press / Contac

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado este domingo un duro ataque contra el también estadounidense Papa León XIII, al que acusa de ser, en sus palabras, “débil en materia de delincuencia y pésimo en política exterior”. El dirigente republicano atribuye al jefe de la Iglesia católica su rechazo a las operaciones militares impulsadas por su Administración en Venezuela e Irán.

De acuerdo con el relato de Trump, su compatriota “el Papa León XIII es débil en materia de delincuencia y pésimo en política exterior” y, además, exhibe “debilidad (...) contra las armas nucleares”. El mandatario ha ido más allá al asegurar que “Me cae mucho mejor su hermano Louis (Prevost) que él, porque Louis es todo MAGA”, en referencia al lema ‘Make America Great Again’ que le abrió las puertas de la Casa Blanca. “Él (Louis Prevost) lo entiende, y León XIII no”, ha remachado.

Trump ha insistido en que “No quiero un Papa que piense que está bien que Irán tenga armas nucleares. No quiero un Papa que piense que es terrible que Estados Unidos atacara a Venezuela, un país que enviaba enormes cantidades de drogas a Estados Unidos y, peor aún, que liberaba a asesinos, narcotraficantes y criminales en nuestro país”. El expresidente, protestante presbiteriano hasta 2020, ha utilizado estas críticas para justificar su línea dura en política exterior.

Convertido desde entonces en cristiano no confesional, el exmandatario ha recriminado también al pontífice que se dedique a “criticar al presidente de Estados Unidos”, según ha expresado en tercera persona, antes de defender, ya en primera, que desde la Casa Blanca está cumpliendo “exactamente” el programa por el que fue elegido “por una aplastante mayoría: reducir la delincuencia a mínimos históricos y crear el mejor mercado de valores de la historia”. En este alegato no ha hecho referencia a sus compromisos electorales sobre “detener las guerras” y evitar nuevos conflictos.

En otro pasaje de su intervención, Trump ha sostenido que “(el Papa) León debería estar agradecido porque, como todos saben, fue una sorpresa mayúscula”. A su juicio, “No figuraba en ninguna lista para ser Papa, y la Iglesia lo puso allí solo porque era estadounidense, y pensaron que esa sería la mejor manera de lidiar con el presidente Donald Trump”. Volviendo a hablar de sí mismo en tercera persona, ha llegado a afirmar que si él “no estuviera en la Casa Blanca, León no estaría en el Vaticano”.

El republicano también ha censurado que el Papa “se reúna con simpatizantes de (el expresidente demócrata Barack) Obama como David Axelrod, un perdedor de la izquierda, uno de los que querían que arrestaran a feligreses y clérigos”, en alusión al analista político de la CNN y antiguo asesor y jefe de campaña del dirigente demócrata.

Según la publicación citada por Trump, el pontífice “habla del 'miedo' a la Administración Trump, pero no menciona el miedo que la Iglesia Católica y todas las demás organizaciones cristianas sintieron durante la pandemia, cuando arrestaban a sacerdotes, párrocos y a todo el mundo por celebrar misas, incluso al aire libre y manteniendo la distancia de seguridad”. El magnate ha recuperado así episodios de la pandemia de Covid-19 que no ha detallado.

En la parte final de su mensaje, el expresidente ha reclamado que “León debería enderezar el rumbo como Papa, usar el sentido común, dejar de complacer a la izquierda radical y centrarse en ser un gran Papa, no un político”, al tiempo que ha advertido de que la actual línea del pontífice “le está perjudicando mucho y, lo que es más importante, está perjudicando a la Iglesia Católica”.

Estas declaraciones se producen tras una semana en la que el líder del Vaticano ha criticado la escalada bélica en distintos escenarios internacionales, entre ellos Ucrania, Líbano o Sudán, y también en Irán, donde el pasado miércoles lamentó la “violencia y la devastación” y el “clima generalizado de odio y miedo”.