El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a cargar contra la comunidad somalí asentada en Minnesota, a la que ha descrito como "piratas que han saqueado" el estado, en un nuevo discurso de fuerte tono contra la inmigración procedente, según sus palabras, de "partes del mundo donde el soborno, la corrupción y la anarquía son la norma".
"Los piratas somalíes que saquearon Minnesota nos recuerdan que hay grandes partes del mundo donde el soborno, la corrupción y la anarquía son la norma, no la excepción", ha afirmado durante su discurso sobre el Estado de la Unión ante el Congreso. En esa misma intervención ha sostenido que "importar estas culturas mediante la inmigración sin restricciones y la apertura de fronteras trae esos problemas directamente a Estados Unidos".
El dirigente republicano ha responsabilizado a los somalíes y a otros inmigrantes en situación irregular de provocar "mayores facturas médicas, tarifas de seguros de coche, alquileres, impuestos y, más importante, la delincuencia". "Podemos solucionar este problema", ha añadido, insistiendo en la necesidad de reforzar las políticas migratorias.
En otro momento de su alocución, Trump ha instado a los asistentes a levantarse si consideraban que "el primer deber del Gobierno estadounidense es proteger a los ciudadanos estadounidenses, no a los inmigrantes ilegales". Al comprobar que solo congresistas y simpatizantes republicanos respondían a su llamamiento, ha mostrado su enfado con el resto del auditorio.
"Deberían avergonzarse de no ponerse de pie", ha reprochado el presidente a los presentes del ala demócrata, una crítica que ha reiterado en varias ocasiones a lo largo de su comparecencia ante las cámaras y los legisladores.
En respuesta, las congresistas demócratas Ilhan Omar (Minnesota) y Rashida Tlaib (Michigan) han replicado desde sus escaños, interrumpiendo las acusaciones del mandatario y recordándole que "debería avergonzarse". Además, han cuestionado su defensa de priorizar la protección de los ciudadanos estadounidenses, acusando a la Administración Trump de haber "matado a estadounidenses" al mencionar los fallecimientos por disparos de Alex Pretti y Renee Good a manos de agentes federales desplegados en Minnesota en el marco de las operaciones antimigratorias ordenadas desde Washington.