Trump asegura que podría solucionar en minutos los impagos de la ONU pese a ser EEUU el mayor moroso

Trump dice que podría lograr en minutos que los países salden sus deudas con la ONU, pese a que Estados Unidos figura como el principal deudor.

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la Asamblea General de Naciones Unidas Europa Press/Contacto/Mehmet Eser

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la Asamblea General de Naciones Unidas Europa Press/Contacto/Mehmet Eser

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sostenido este domingo que sería capaz de atajar “en minutos” el problema de las facturas sin pagar que arrastra Naciones Unidas por parte de numerosos países miembros, una deuda que supera los 1.300 millones de euros y en la que el propio país norteamericano figura como principal moroso.

“Si vinieran a Trump y se lo dijeran, conseguiría que todos pagaran, igual que conseguí que pagara la OTAN”, ha manifestado el mandatario, refiriéndose a sí mismo en tercera persona durante una entrevista telefónica concedida al portal de información Politico. “Solo tengo que llamar a estos países; enviarían los cheques en minutos”, ha añadido.

Con estas declaraciones, el dirigente republicano ha reaccionado a la advertencia formulada el pasado viernes por el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, quien alertó en una carta enviada a los 193 Estados miembros de que la organización podría entrar en un “colapso financiero inminente” ya en el mes de junio.

La ONU atraviesa una situación económica especialmente delicada, con un máximo histórico de 1.560 millones de dólares (1.314 millones de euros) en cuotas aún por abonar por parte de sus integrantes. Esta cantidad representa, según precisó ese mismo día el portavoz adjunto de la organización, Farhan Haq, “más del doble que el año anterior”. Estados Unidos encabeza la lista de deudores, seguido por China, Rusia, Venezuela, Brasil, Argentina, México e Irán.

Pese a ello, Trump ha asegurado desconocer que Washington mantenga retrasos en el pago de sus compromisos financieros con Naciones Unidas, una práctica que su Administración ha llevado a cabo al mismo tiempo que aplicaba fuertes recortes a sus contribuciones voluntarias a distintas agencias del organismo, poniendo en serio peligro la continuidad de numerosos programas de asistencia.