El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha calificado este miércoles de “fraudulenta” la votación celebrada la víspera en Virginia, en la costa este del país, en la que el electorado respaldó el rediseño de los distritos congresionales impulsado por el Partido Demócrata. Con este nuevo trazado, la formación podría hacerse con hasta cuatro escaños adicionales en la Cámara de Representantes en las elecciones legislativas federales de noviembre, las conocidas como ‘midterms’.
“Anoche se celebraron elecciones fraudulentas en la gran mancomunidad de Virginia”, ha lamentado el inquilino de la Casa Blanca en una publicación en redes en la que ha atribuido el supuesto fraude a una entrega de votos por correo al final de una jornada en la que “los republicanos iban ganando”, pero “los demócratas consiguieron otra victoria fraudulenta”.
En esta misma línea, Trump, que ha alegado que “las elecciones presidenciales de noviembre (de 2024) estuvieron muy cerca de un empate 50-50” --la candidatura demócrata encabezada por Kamala Harris aventajó a la de Trump en un 5,8%--, ha denunciado que el reparto de escaños de “seis (congresistas demócratas) a cinco (republicanos) se convierte en once a uno”, respectivamente.
“Además de todo lo demás, el lenguaje del referéndum era deliberadamente ininteligible y engañoso. Como todos saben, soy una persona extraordinariamente brillante, e incluso yo no tenía ni idea de qué demonios estaban hablando en el referéndum, ¡y ellos tampoco!”, ha defendido el magnate neoyorquino al referirse a la propuesta de enmienda.
En concreto, la pregunta era: “¿Debería modificarse la Constitución de Virginia para permitir que la Asamblea General adopte temporalmente nuevos distritos electorales con el fin de restablecer la equidad en las próximas elecciones, asegurando al mismo tiempo que el proceso habitual de reorganización de distritos de Virginia se reanude para todas las futuras reordenaciones tras el censo de 2030?”.
Donald Trump, que ha expresado su confianza en que “los tribunales arreglen esta farsa de ‘equidad’”, ha fundamentado así una nueva acusación de fraude electoral, tanto por la redacción de la pregunta sometida a consulta como por el vuelco de los resultados al final del recuento.
En las últimas horas del martes, cuando el escrutinio se situaba en torno al 84% y el ‘Sí’ aventajaba al ‘No’ por menos de un punto porcentual, el portal de seguimiento electoral Decision Desk HQ adelantó su proyección a favor de la aprobación del plan, al señalar que la mayoría de los votos pendientes procedían de áreas de fuerte inclinación demócrata, como el condado de Fairfax, en el área metropolitana de Washington DC, así como Charlottesville y su entorno, y la capital estatal, Richmond.
Instantes después, las cadenas CNN y NBC realizaron la misma proyección a favor del voto afirmativo, que terminaría imponiéndose finalmente por casi tres puntos porcentuales: 51,45% frente a 48,55%.
La consulta supone uno de los capítulos finales de una prolongada batalla nacional que se ha extendido durante un año, iniciada cuando el Partido Republicano trató de redibujar los distritos electorales en Texas con el objetivo de preservar el control republicano de la Cámara de Representantes de cara a las elecciones de medio mandato, comicios en los que, históricamente, el partido que gobierna en Washington suele perder terreno.