El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha apartado de sus cargos a los 24 integrantes de la Junta Nacional de Ciencias de EEUU, uno de los órganos clave encargados de asesorar tanto a la Administración como al Congreso en cuestiones de política científica a nivel nacional.
La destitución se ha notificado a los miembros del organismo mediante un correo electrónico, al que han tenido acceso el diario “Washington Post” y la revista “Science”, y que ha sido corroborado a esta última publicación por uno de los cesados, el físico Keivan Stassun.
En el mensaje, firmado por la asesora de Personal de la Casa Blanca, Mary Sprowls, se comunica a los integrantes de la junta “en nombre del presidente Donald J. Trump” que su nombramiento queda “rescindido con efecto inmediato”.
Además de su función consultiva, los miembros de la Junta Nacional de Ciencias se encargan de supervisar las actividades y la gestión de un presupuesto cercano a los 8.700 millones de euros de su organismo matriz, la Fundación Nacional para la Ciencia.
La Comisión de Ciencia de la Cámara de Representantes de Estados Unidos también ha sido informada de esta oleada de despidos. Una de las principales voces demócratas en dicho comité, la congresista californiana Zoe Lofgren, ha repudiado en un comunicado “la última estupidez de un presidente que sigue perjudicando la ciencia y la innovación estadounidense”, en alusión directa a Trump.
Lofgren ha llegado a plantear si el objetivo final de Trump es “llenar la junta con simpatizantes del movimiento MAGA”, en referencia a la corriente ultranacionalista y escéptica que sustenta a la Administración Trump, “mientras deja el liderazgo científico en manos de los adversarios” del país. “Una auténtica payasada”, ha concluido la congresista.