El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reconocido que la inteligencia estadounidense no puede confirmar si Mojtaba Jameneí, el nuevo líder supremo de Irán, está vivo, pese a los informes contradictorios sobre su estado de salud tras su designación.
Trump ha señalado que sus asesores de inteligencia han recibido “información mixta” sobre Jamene, que podría estar seriamente herido, incluso desfigurado y habiendo perdido una pierna en un ataque previo, pero que no existe evidencia sólida de que esté con vida. “No sabemos si está muerto o no, no lo hemos visto”, ha afirmado desde la Casa Blanca, subrayando la incertidumbre sobre quién dirige realmente Irán en este momento de crisis regional.
El presidente estadounidense también ha comentado que esta falta de claridad, después de la muerte de su padre, Alí Jameneí, confirmada por medios iraníes tras una ola de ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel a finales de febrero— complica aún más la ya frágil situación geopolítica en Oriente Medio.
Trump ha rechazado además que Estados Unidos busque por ahora un acuerdo diplomático para poner fin al conflicto con Irán, a pesar de señales de que Teherán podría estar interesado en negociaciones. Así, ha asegurado que las condiciones no son suficientemente favorables y que continuará la presión hasta lograr los objetivos de Washington.