Trump dice tener candidatos para gobernar Irán tras la guerra mientras supervisa su seguridad

Trump afirma que quiere “entrar y limpiarlo todo” en Irán, dice tener candidatos vigilados para liderar el país y descarta una invasión terrestre.

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump Europa Press/Contacto/Samuel Corum - Pool via CNP

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump Europa Press/Contacto/Samuel Corum - Pool via CNP

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha manifestado este jueves su intención de “entrar y limpiarlo todo” en el Gobierno de Irán y ha asegurado que ya baraja “algunas personas que harían un buen trabajo”, cuya situación, aunque no ha revelado identidades, estaría “vigilando”. Sus palabras se enmarcan en la ofensiva conjunta con Israel contra el país centroasiático que, según el propio inquilino de la Casa Blanca, habría eliminado a la mayoría de aspirantes a suceder al líder supremo iraní Alí Jamenei, fallecido en uno de los ataques.

“Queremos entrar y limpiarlo todo”, ha reiterado el mandatario estadounidense durante una entrevista telefónica concedida a la cadena NBC News. “No queremos a alguien que reconstruya en un período de diez años”, ha añadido, marcando distancias con cualquier transición prolongada en Teherán.

Trump ha indicado que ya maneja una lista de posibles responsables para dirigir el país tras el conflicto. “Queremos que tengan un buen líder. Tenemos algunas personas que creo que harían un buen trabajo”, ha insistido, rechazando en todo momento ofrecer nombres y sin aludir en ningún punto de la conversación a la organización de eventuales elecciones en la República Islámica.

En plena guerra, el presidente estadounidense ha respondido también a las declaraciones de este mismo jueves del ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, quien en una entrevista a la misma NBC afirmó que en Irán están listos para “contrarrestar una operación terrestre” de Estados Unidos e Israel.

Trump ha despachado estas afirmaciones como un “comentario inútil” y ha defendido que una incursión por tierra sería “una pérdida de tiempo”. “Lo han perdido todo. Han perdido su Armada”, ha sostenido, el mismo día en que el Ejército estadounidense ha asegurado haber destruido una treintena de buques iraníes.

Aunque resulta poco habitual que el jefe de Estado de un país hable tan directamente de la elección del líder de otra nación, la historia reciente muestra que no sería la primera ocasión en la que Washington interviene de forma decisiva en la política iraní. Más allá del amplio conocimiento oficioso existente, la CIA hizo público en 2013 un documento que confirmaba el papel de la agencia de Inteligencia estadounidense en el golpe de Estado que depuso al ex primer ministro iraní Mohamed Mossadeq en 1953, apenas dos años después de su victoria en las urnas.

Mossadeq ganó las elecciones celebradas en 1951 y procedió a nacionalizar la industria petrolera, hasta entonces controlada por Reino Unido desde 1913 mediante la Compañía de Petróleo Anglo-Persa (APOC), que más tarde pasaría a denominarse British Petroleum (BP). La medida supuso un severo revés para Londres y Washington, que interpretaron la nacionalización como un posible acercamiento de Irán al bloque soviético en plena Guerra Fría.