Internacional

Por qué Trump ha elegido a Delcy Rodríguez y no a María Corina Machado: realismo brutal y resultados a corto plazo

Los últimos movimientos de Washington han desatado malestar en la oposición venezolana. Machado sigue siendo la figura más popular del antichavismo (además de tener un Nobel de la Paz), pero la practicidad de Trump apunta a un interlocutor distinto, no por afinidad ideológica, sino por realismo crudo

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La líder opositora venezolana María Corina Machado (archivo) Europa Press/Contacto/Jimmy Villalta

La líder opositora venezolana María Corina Machado (archivo) Europa Press/Contacto/Jimmy Villalta

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Un hecho incómodo: el poder efectivo sigue en Miraflores

La lógica que se impone en Washington -según coinciden exdiplomáticos estadounidenses, analistas del Council on Foreign Relations y del Atlantic Council- es simple: Delcy Rodríguez controla hoy los resortes reales del Estado venezolano: ejército, energía, divisas, interlocución internacional y, sobre todo, control de la base chavista.  Machado, en cambio, no controla el territorio ni la administración, por muy sólida que sea su legitimidad política. 

Para Trump, que prioriza resultados tangibles y rápidos, eso pesa más que cualquier relato democrático. Recordemos que fue Edmundo González quien ganó las elecciones de 2024 y al que el chavismo no le dejó ocupar el poder.

Trump no apuesta por “oposiciones simbólicas”

Una constante del trumpismo es la aversión a actores sin capacidad ejecutiva. Ya ocurrió en otros escenarios internacionales. No solo eso: Estados Unidos tiene elecciones en noviembre de 2026, con la amenaza de que los Demócratas propinen un severo varapalo a los Republicanos y, por lo tanto, su plan de "dirigir" Venezuela no puede quedar en un fiasco de otros cambios de regímenes propiciados por Washington, como Irak.

Por lo tanto, Trump y Rubio han decidido no invertir capital político en líderes sin control institucional y han optado por un marco claramente de acuerdos transaccionales con quien puede cumplirlos.

De esta manera, Delcy Rodríguez es vista como la única figura capaz de ejecutar compromisos, especialmente en dos áreas críticas para Estados Unidos: la estabilidad energética, sobre todo en lo referida al petróleo y la garnatía del control en la región, no sólo en términos de "orden" sino también en términos de flujos migratorios. Recordemos que ayer Perú, de manera muy clara, señaló que falicitaría a los venezolanos que están en su territorio "volver a su país" y al mismo tiempo procedió a reforzar fronteras.

Enfado opositor y... flujos migratorios

La reacción en el entorno de Machado ha sido de frustración abierta, según recogen los principales medios y, en general, gran parte de los que a nivel global que celebraron la caída de Nicolás Maduro perciben ahora que Estados Unidos ha vuelve a sacrificar el discurso democrático por intereses estratégicos. Más aún cuando Washington ha dejado claro que, por ahora, no hay elecciones a la vista.

Esto deja, además, a Machado reducida a capital moral sin traducción política salvo que logre empujar una convocatoria electoral y, o bien gane las mismas o bien pueda erigirse como principal oposición a Caracas. Eso sí, cuidado con el mensaje de Marco Rubio de ayer. Además de lo reflejado en medios sobre si había o no un plan operativo por parte de la oposición lo suficientemente operativo como para controlar Venezuela, lo que sí dijo explícitamente es que la oposición "no estaba (no vivía) en Venezuela", señalando la necesidad de un retorno para conformar una opción operativa y, al mismo tiempo, dejando caer una premisa clara en esta nueva era de la Administración Trump: mucho de lo que flota de fondo es que haya retornos migratorios a los pásies de origenes. 

De los cinco grandes países donde hay colonia venezolana fuera de su país de origen -Colombia, Perú, Estados Unidos, Chile y Perú-, dos, como ya se dijo, han señalado ya 'elegantemente' la opción del retorno, mientras que otro de ellos, Colombia, está en el punto de mira de Washington.

De esta manera, la oposición revive el trauma de anteriores ciclos en los que Washington negoció con el chavismo dejando a la oposición al margen. En privado, dirigentes opositores hablan de “normalización del régimen por la puerta de atrás”.

Movimientos globales para reimpulsar a Machado

En España, el caso del PP es paradigmático, que ha señalado a Machado como legtima recipiente del poder político en Venezuela y que, tras los últimos movimientos, empieza a coger distancia con la intervención de Trump en Venezuela. 

En el ámbito europeo, eurodiputados del PP y del Partido Popular Europeo (PPE) han reforzado los contactos con el entorno de Machado, aunque asumen que Europa carece hoy de capacidad ejecutiva directa sobre el movimiento de Trump.

En Estados Unidos, además las preguntas se han sucedido por parte de la prensa y las reacciones, algunas airadas, también: