El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado este sábado que “es hora de buscar un nuevo gobierno” en Irán y ha cargado directamente contra el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, al que ha calificado de “enfermo” y ha acusado de ordenar la muerte de manifestantes.
Las declaraciones de Trump llegan después de que Jamenei le responsabilizara este mismo sábado de ser “culpable” de los fallecidos durante la actual ola de protestas en el país, que supera los 3.400 muertos según organizaciones de Derechos Humanos.
“De lo que es culpable como líder del país es de la completa destrucción del país y del uso de la violencia a niveles jamás vistos hasta ahora”, ha manifestado Trump en una entrevista concedida al portal Politico, rechazando así las acusaciones del dirigente iraní.
El mandatario estadounidense ha defendido que, “para mantener el país en funcionamiento, a su muy bajo nivel de funcionamiento, los dirigentes deberían concentrarse en gestionar el país bien, como hago yo en Estados Unidos, y no matar a personas por millares para mantener el control”. “Gobernar va de respeto, no de miedo y muerte”, ha remachado.
En su crítica, Trump ha insistido en que Jamenei “es un enfermo que debería gobernar su país adecuadamente y dejar de matar a gente”. A su juicio, “su país es el peor país del mundo para vivir por lo mal que está gobernado”, ha señalado, antes de aludir de nuevo a la cifra de 800 ejecuciones por ahorcamiento supuestamente frenadas el jueves, un extremo que no ha sido confirmado por las autoridades iraníes. “La mejor decisión que ha tomado jamás (Jamenei) ha sido no colgar a más de 800 personas hace dos días”, ha subrayado.
Por su parte, Jamenei se ha referido a Trump durante la celebración de la fiesta del Eid al Mabath, en la que ha pedido calma a la población y ha recalcado que su país “no irá a la guerra”, aunque ha advertido de que tampoco “perdonará a los criminales nacionales e internacionales”. El ayatolá ha reiterado que la escalada de violencia, originada tras unas protestas por el hundimiento de la moneda nacional, es responsabilidad de Estados Unidos.
“Es una sedición americana, y tal como hemos roto el espinazo de la sedición, también vamos a romper el espinazo de los sediciosos”, ha proclamado, convencido de que la crisis que atraviesa el país responde a una “incitación” promovida por Washington con el fin último de “devorar a Irán”.
Las autoridades iraníes sostienen que las protestas derivaron en disturbios para ofrecer una “excusa” al presidente estadounidense, Donald Trump, con la que justificar una posible intervención militar. Al mismo tiempo, Teherán ha planteado a Washington la apertura de un proceso de diálogo para intentar encauzar las diferencias bilaterales, aunque ha reiterado que el país está “preparado” para afrontar un eventual conflicto armado.