Internacional

Trump exige a Venezuela romper con China, Rusia, Irán y Cuba

La Administración del presidente de Donald Trump ha trasladado a la presidenta provisional de Venezuela, Delcy Rodríguez, que el país deberá poner fin a sus relaciones con China, Rusia, Irán y Cuba como condición previa para poder extraer y comercializar su petróleo, según funcionarios estadounidenses citados por la cadena ABC

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El presidente de EEUU, Donald Trump  Europa Press/Contacto/Nicole Combea - Pool via CNP

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La exigencia forma parte de una estrategia de presión energética con la que Washington busca controlar el flujo del crudo venezolano y desplazar a los principales aliados geopolíticos de Caracas.

Venezuela, en posición de debilidad 

La Administración estadounidense considera que Venezuela se encuentra en una posición de extrema debilidad financiera y cree que puede forzar un cambio profundo en su política exterior aprovechando la situación crítica de su sector petrolero. De acuerdo con las fuentes citadas por ABC, Washington exige a Caracas que expulse de facto a China, Rusia, Irán y Cuba de su entramado energético y diplomático para convertir a Estados Unidos en su socio petrolero casi exclusivo, especialmente en la venta de crudos pesados.

El secretario de Estado, Marco Rubio, trasladó este planteamiento en una sesión informativa privada con legisladores, en la que aseguró que Estados Unidos dispone de una ventana de presión muy limitada pero eficaz. 

Rubio advirtió de que los petroleros venezolanos se encuentran cargados y sin salida clara en los mercados internacionales y que, si Caracas no logra vender sus reservas en un plazo de pocas semanas, podría entrar en una situación de insolvencia financiera severa.

No habrá tropas sobre el terreno 

En una entrevista concedida a ABC News, el senador republicano Roger Wicker confirmó que el plan estadounidense gira en torno al control del petróleo venezolano y subrayó que no contempla el despliegue de tropas estadounidenses sobre el terreno, insistiendo en que se trata de una operación de presión económica y estratégica y no de una intervención militar directa.

Hasta el momento, el Gobierno venezolano, dirigido de forma provisional por Delcy Rodríguez tras la detención de Nicolás Maduro, no ha emitido ninguna comunicación oficial en respuesta a las exigencias adelantadas por Washington, manteniendo un silencio que aumenta la incertidumbre sobre la capacidad de Caracas para resistir la presión diplomática y financiera de Estados Unidos.

Reacciones internacionales 

La reacción internacional no se ha hecho esperar. Este martes, durante una sesión extraordinaria de la Organización de Estados Americanos, países como Colombia, Chile, México y Brasil condenaron el proceder estadounidense y advirtieron de que una injerencia de este tipo pone en riesgo la soberanía de la región y sienta un precedente peligroso para el equilibrio diplomático en América Latina.

El movimiento de Washington se interpreta en clave geopolítica más amplia, ya que la exigencia de romper relaciones con China, Rusia, Irán y Cuba apunta a una reconfiguración forzada del mapa de alianzas en el hemisferio occidental. Estados Unidos busca reducir la influencia de sus principales rivales estratégicos en Venezuela y asegurarse una posición dominante en uno de los mayores reservorios de petróleo del mundo, utilizando el control energético como palanca de poder político.

La ofensiva de Trump refuerza la percepción de que la crisis venezolana ha entrado en una nueva fase, en la que el petróleo vuelve a situarse en el centro de la disputa internacional y en la que las decisiones que se tomen en las próximas semanas podrían redefinir no solo el futuro de Venezuela, sino también el equilibrio de fuerzas en toda la región.