El horizonte de la guerra en Irán es, por el momento, un lienzo en blanco. Hay días en los que un acuerdo para cesar las hostilidades parece más cerca, aunque basta una declaración del presidente estadounidense, Donald Trump, para lanzar por la borda esas esperanzas.
Este martes, el el presidente iraní, Massoud Pezeshkian, ha declarado que Irán desea poner fin al conflicto, que ya lleva cinco semanas, pero ha advertido que requiere garantías para evitar que la agresión se repita. “Tenemos la voluntad necesaria para poner fin a este conflicto siempre que se cumplan las condiciones esenciales”, ha señalado en una conversación telefónica con el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa. En paralelo, el ministro de Asuntos Exteriores iraní ha afirmado, Abbas Araqchi, que su país no acepta un alto el fuego y que, en cambio, desea el fin total de la guerra en toda la región.
Por su parte, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha asegurado que esas conversaciones para poner fin a la guerra siguen activas y están "están ganando fuerza"
Trump dice que la guerra no durará "mucho más"
En la misma línea, Trump ha saegurado este martes que la guerra con Irán no durará "mucho más". “No vamos a estar allí mucho más tiempo. Ahora mismo les estamos dando una paliza”, ha aseverado en una entrevista con The New York Times.
Asimismo, el mandatario estadounidense ha instado a los países afectados por la escasez de combustible a que busquen ellos mismos alternativas: “Vayan a por su propio petróleo”, les ha espetado.
Escalada militar y víctimas en la región
La escalada militar incluye recientes ataques a instalaciones militares en Isfahán, aunque las autoridades iraníes no han detallado la magnitud de los daños ni el número de víctimas. La situación se suma a los enfrentamientos en el sur del Líbano, donde el ejército israelí ha informado este martes de la muerte de cuatro soldados, elevando a diez los fallecidos desde la reanudación de hostilidades con el grupo proiraní Hizbulá.
En los úlitmos días, Trump ha criticado la falta de apoyo de algunos miembros de la OTAN para garantizar la seguridad del estrecho de Ormuz, señalando específicamente a España y Francia por negarse a permitir sobrevuelos de aviones estadounidenses hacia la región.