Trump apunta ahora a Cuba tras la caída de Maduro
El presidente de Estados Unidos ha colocado a Cuba en el centro de su discurso geopolítico apenas una semana después de la intervención en Venezuela.
En un mensaje público, Trump aseguró que la isla habría sobrevivido durante años gracias al petróleo y al apoyo financiero venezolano, y advirtió de que ese escenario ha terminado.
El mensaje es claro: sin acuerdo con Washington, no habrá más crudo ni respaldo económico. Trump llega incluso a “sugerir” a las autoridades cubanas que negocien cuanto antes para evitar consecuencias mayores.
Petróleo, seguridad y un mensaje político
El presidente estadounidense vincula ese flujo energético a supuestos servicios de seguridad prestados por Cuba a los gobiernos de Nicolás Maduro y Hugo Chávez, una acusación que La Habana rechaza de plano.
Las declaraciones llegan pese a que en los últimos días México ha enviado cargamentos de crudo a la isla, subrayando que Cuba mantiene vías alternativas de suministro. Aun así, el tono de Washington apunta a un endurecimiento del cerco económico y diplomático.
Marco Rubio y el giro simbólico
En paralelo, Trump ha alimentado la tensión política con un gesto cargado de simbolismo: se mostró favorable a la idea de que su secretario de Estado, Marco Rubio, pueda convertirse algún día en presidente de Cuba. La afirmación, realizada en tono informal, ha sido interpretada en La Habana como una provocación directa.
Rubio, por su parte, reforzó el mensaje al advertir que “si estuviera en el Gobierno cubano, estaría preocupado”, calificando a la isla de “Estado fallido” tras los últimos movimientos de Washington en la región.
La respuesta de Díaz-Canel: soberanía y resistencia
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, respondió con dureza. Negó que Cuba reciba compensaciones por servicios de seguridad y acusó a Estados Unidos de asfixia económica histórica. En su réplica, defendió que el país tiene derecho a comerciar libremente con quienes estén dispuestos a hacerlo y advirtió de que Cuba se prepara para defender su soberanía.
Desde el Ejecutivo cubano se insiste en que las carencias económicas no son fruto del sistema interno, sino de décadas de sanciones que ahora podrían intensificarse.