El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha quitado hierro este jueves al encarecimiento del petróleo y del gas derivado de la escalada bélica en Irán, un conflicto que ya se ha extendido a todo el Golfo, al subrayar que esperaba que "los números serían peores".
"Pensé que los números serían peores. Pensé que subirían más de lo que lo hicieron. Pero estamos haciendo esta incursión y, cuando termine, tendremos un mundo mucho más seguro", ha señalado el mandatario estadounidense desde el Despacho Oval, antes de su encuentro con la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi.
En esta línea, ha admitido que la situación de la economía "era excelente" antes del estallido de la guerra en Irán y que los precios del crudo "eran muy bajos". "Todo era fantástico. Y vi lo que estaba pasando en Irán y dije: odio tener que hacer esta incursión, pero vamos a tener que hacerlo", ha añadido.
Dice que la guerra "se va a acabar pronto"
Trump ha detallado que asumía que el coste del barril se dispararía tras la ofensiva sorpresa contra Irán, aunque creía que el impacto económico sería "mucho peor". Por ello, ha restado importancia al repunte de los precios y ha avanzado que el daño será limitado porque, según ha dicho, la guerra "se va a acabar pronto".
"Dije: 'si hacemos esto, los precios del petróleo subirán, la economía bajará un poco'. Pensé que sería peor, mucho peor, en realidad. Pensé que había una posibilidad de que fuera mucho peor", ha señalado, insistiendo en que la coyuntura actual "no está mal" y pronosticando que "se va a acabar bastante pronto".
Este jueves, el barril de Brent, referencia en Europa, repuntaba más de un 6% a las 8.44 horas y superaba los 114 dólares antes de la apertura de las Bolsas europeas, muy por encima de los 72 dólares a los que cotizaba antes del ataque contra Irán lanzado por Estados Unidos e Israel.
Al mismo tiempo, el gas negociado en el mercado holandés TTF, índice de referencia europeo, escalaba más de un 23%, hasta los 67,3 euros por megavatio/hora. Este fuerte encarecimiento del crudo y del gas llega tras los ataques a instalaciones energéticas en el marco de la guerra en Oriente Próximo. En concreto, Irán ha golpeado una planta de gas natural licuado en la localidad qatarí de Ras Lafan, después de que Israel bombardeara uno de sus principales yacimientos de gas, el campo de South Pars.