El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha rubricado este miércoles una orden ejecutiva con la que insta al Pentágono a dar prioridad al carbón frente a otras fuentes de energía, en una jornada en la que el Departamento de Energía ha confirmado una inversión de 175 millones de dólares (unos 150 millones de euros) destinada a centrales que funcionan con este combustible fósil.
El documento “ordena” al Departamento de Defensa “trabajar directamente con las plantas de carbón en los nuevos acuerdos de compra de energía, asegurando que tengamos energía más confiable y una red eléctrica más fuerte y resistente”, ha señalado Trump durante el acto de firma celebrado en la sala este de la Casa Blanca.
El dirigente estadounidense ha recalcado que “ahora vamos a comprar mucho carbón a través del Ejército” gracias a un texto que establece que las Fuerzas Armadas “buscarán adquirir energía de la flota de generación de carbón de Estados Unidos” mediante contratos de suministro a largo plazo.
El ocupante de la Casa Blanca, que ha sido distinguido por empresarios del ramo como el “campeón indiscutible del carbón”, ha añadido además que el Departamento de Energía “emitiría fondos” para evitar el cierre de centrales de carbón en los estados de Virginia Occidental, Ohio, Carolina del Norte y Kentucky.
Poco después, el departamento encabezado por Chris Wright ha detallado que asignará 147 millones de euros en ayudas a seis proyectos vinculados al carbón en esos cuatro estados, como “parte de un esfuerzo de 525 millones de dólares (442 millones de euros)” anunciado en septiembre del año anterior para “ampliar y revitalizar la flota de carbón” en el país norteamericano.
El consumo de carbón en Estados Unidos se ha reducido en la última década y media tras alcanzar su techo en 2007. En 2022, este combustible, que tiene un impacto destacado en el cambio climático, aportó casi el 20% de la generación eléctrica del país, de acuerdo con los datos recogidos por el diario digital The Hill.