El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha señalado este miércoles que el estratégico estrecho de Ormuz volverá a estar operativo “de forma natural” una vez “haya terminado” el conflicto desatado en Oriente Próximo, tras la ofensiva conjunta de Washington e Israel contra Irán del 28 de febrero. Teherán respondió a dicha operación bloqueando este corredor marítimo que enlaza el golfo Pérsico con el de Omán y el mar Arábigo.
“Cuando este conflicto haya terminado, el estrecho se abrirá de forma natural”, ha afirmado el mandatario estadounidense durante su primera intervención presidencial dirigida de forma directa a la población del país desde el inicio de la citada ofensiva militar.
Trump se ha mostrado convencido de que Irán “va a tener que vender petróleo porque es lo único que tiene para tratar de reconstruirse”, después de haber quedado, según sus palabras, “prácticamente aniquilado”. Sin mencionar a ningún gobierno en concreto, se ha dirigido a los “países del mundo que reciben petróleo” a través de este paso marítimo para pedirles que lo “cuiden”, además de “aprovecharlo” y “valorarlo”.
“Nosotros los ayudaremos, pero son ellos quienes deberán tomar la iniciativa a la hora de proteger ese petróleo del que tan desesperadamente dependen”, ha advertido el dirigente republicano, reprochando la actitud de aquellos estados que “se niegan a participar” en las acciones militares contra Irán.
A continuación, el líder norteamericano ha apelado de nuevo a esos mismos países para “sugerirles” que adquieran crudo de Estados Unidos, presumiendo de que dispone “de sobra” al ser “el primer productor de petróleo y gas del planeta, sin siquiera tener en cuenta los millones de barriles recibidos desde Venezuela”. Al mismo tiempo, les ha animado a “armarse de valor tardío” con el objetivo de “ir al estrecho (de Ormuz), tomarlo, protegerlo y usarlo por sí mismos”.
“Irán ha quedado prácticamente diezmado. Lo difícil ya está hecho. Así que debería ser fácil”, ha valorado el presidente, que ha añadido que, una vez se detengan las hostilidades en la zona, “los precios de la gasolina bajarán rápidamente” y las cotizaciones bursátiles “volverán a subir rápidamente”.
En la parte final de su discurso, Trump ha querido trasladar un mensaje de reconocimiento a los “aliados” de Estados Unidos en Oriente Próximo, citando de forma expresa a Israel, Arabia Saudí, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Bahréin. Varios de estos países se han visto especialmente golpeados por las represalias iraníes contra intereses estadounidenses en la región, operaciones ejecutadas en respuesta a la ofensiva conjunta lanzada por Washington e Israel —también blanco de ataques— contra Teherán.
“Han estado fantásticos y no permitiremos que sufran ningún daño ni que fracasen de ninguna manera”, ha concluido el presidente estadounidense.