El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha planteado que Washington asuma un papel de mediación para tratar de encauzar el enfrentamiento entre Egipto y Etiopía por el uso de los recursos hídricos del Nilo Azul, tras la construcción de la Presa del Gran Renacimiento Etíope (GERD), una infraestructura que El Cairo y Jartum perciben como una seria amenaza para su acceso al caudal del río.
“En el espíritu de nuestra amistad personal y el compromiso de Estados Unidos con la paz y el bienestar del pueblo egipcio, estoy dispuesto a reiniciar la mediación estadounidense entre Egipto y Etiopía para resolver de forma responsable la cuestión del "Reparto del Agua del Nilo" de una vez por todas”, ha indicado el inquilino de la Casa Blanca en una carta dirigida al presidente egipcio, Abdelfatá al Sisi.
El dirigente estadounidense subraya en la misiva que ningún estado debe “controlar unilateralmente” el Nilo perjudicando al resto de países ribereños, y se compromete a colaborar para “garantizar las necesidades de agua” de Egipto, Etiopía y Sudán.
“Creo que con la experiencia técnica adecuada, negociaciones justas y transparentes, y un papel importante de Estados Unidos en la supervisión y la coordinación entre las partes, podemos lograr un acuerdo duradero para todas las naciones de la cuenca del Nilo”, reza la misiva.
Trump sostiene que el objetivo de un eventual pacto sería asegurar una liberación “predecible” de agua en los periodos de sequía para Egipto y Sudán, mientras Etiopía continuaría produciendo “cantidades sustanciales” de electricidad gracias a la presa, energía que incluso podría “donarse o venderse” a sus vecinos.
El primer ministro etíope, Abiy Ahmed, anunció el pasado mes de julio que la construcción de la GERD había concluido y adelantó que la inauguración oficial de esta gran obra de ingeniería se celebraría en septiembre, invitando al acto a delegaciones de El Cairo y Jartum, muy críticas con el proyecto desde sus inicios.
Abiy sostuvo que la presa “no es una amenaza, sino una oportunidad compartida”. “Es un símbolo de cooperación regional y beneficio mutuo. La energía y el desarrollo que generará pueden impulsar no sólo a Etiopía, sino a toda la región”, afirmó, antes de asegurar que “la presa egipcia de Asuán no ha perdido ni un litro por la GERD”.
En enero de 2020, los tres gobiernos implicados alcanzaron un entendimiento preliminar sobre los principales puntos de fricción en torno a la presa, pero Adís Abeba se retiró de las conversaciones antes de rubricar el documento, lo que incrementó la tensión con Egipto y Sudán, ya de por sí agravada por el conflicto interno sudanés.
Desde entonces se han sucedido varias rondas de diálogo para intentar cerrar un acuerdo definitivo, en un contexto marcado por las acusaciones de Egipto a Etiopía por su supuesta falta de compromiso y por las advertencias de El Cairo ante lo que califica de amenaza existencial, dado su alto grado de dependencia de las aguas del Nilo. Este clima ha despertado en distintas ocasiones el temor a una posible escalada abierta entre las partes.