El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha rubricado este martes el proyecto de ley de gasto aprobado horas antes por la Cámara de Representantes, con el que se pone fin al cierre parcial de la Administración federal que se prolongaba desde hacía tres días y se da paso a un nuevo capítulo de negociaciones en torno al presupuesto del Departamento de Seguridad Nacional, marcado por la creciente polémica en todo el país sobre las redadas del Servicio de Control de Aduanas e Inmigración (ICE, por sus siglas en inglés).
“Hemos logrado aprobar un paquete fiscalmente responsable que realmente recorta el gasto federal innecesario, al tiempo que apoya programas cruciales para la seguridad y la prosperidad del pueblo estadounidense”, ha señalado desde el Despacho Oval de la Casa Blanca en el momento de estampar su firma en el documento.
Durante el acto, el dirigente estadounidense ha mostrado su gratitud a los congresistas y senadores que le acompañaban, entre ellos el líder republicano en la Cámara de Representantes, Mike Johnson, quien, según detalla el diario digital The Hill, se ha visto obligado a convencer a casi media docena de legisladores de su propio partido para que apoyaran la iniciativa y así asegurar los votos necesarios para que la medida saliera adelante.
La Cámara Baja ha dado luz verde, por un ajustado resultado de 217 frente a 214 votos, a las cuentas que permitirán a la mayoría de agencias federales seguir operando durante el resto del año fiscal. La única excepción es el departamento encabezado por Kristi Noem, que por ahora solo tendrá garantizada financiación hasta el próximo viernes, 13 de febrero, debido a las exigencias del Partido Demócrata de introducir cambios en su funcionamiento tras la muerte de Alex Pretti y Renée Good, ambos estadounidenses de 37 años, a manos de agentes federales durante las redadas masivas llevadas a cabo en la ciudad de Minneapolis, en el estado de Minnesota.