Trump reclama cerrar filas a los republicanos tras el revés del Supremo y antes de las elecciones especiales en Georgia

Trump exige unidad al Partido Republicano tras el fallo del Supremo contra sus aranceles y en plena batalla interna por las elecciones especiales en Georgia.

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Donald Trump visita el estado de Georgia, a 19 de enero de 2026  Europa Press/Contacto/Phil Mistry

Donald Trump visita el estado de Georgia, a 19 de enero de 2026 Europa Press/Contacto/Phil Mistry

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha instado al Partido Republicano a mostrar unidad de forma inmediata después de que el Tribunal Supremo tumbara su estrategia arancelaria, una decisión respaldada incluso por varios magistrados conservadores. Esta llamada a cerrar filas llega a pocas semanas de unas elecciones especiales en el estado de Georgia, convocadas para cubrir el escaño que deja libre la excongresista Marjorie Taylor Green, antaño estrecha aliada del presidente y ahora una de sus críticas más feroces.

En un mensaje difundido en su red social Truth Social, Trump ha cargado contra la actitud de su propio partido. “Los republicanos son muy desleales a sí mismos”, ha proclamado. “Hay que unirse, permanecer unidos y ganar”, ha añadido Trump en su publicación, difundida justo después de arremeter contra los jueces conservadores del Supremo Neil Gorsuch y Amy Coney Barrett, designados por él mismo, por respaldar el fallo contrario a sus aranceles.

Trump lamentó que “lo que ha pasado con los dos jueces del Supremo de Estados Unidos que yo mismo nombré a pesar de una gran oposición a ello, Neil Gorsuch y Amy Coney Barrett, nunca parece ocurrir con los demócratas. Votan contra los republicanos, y nunca contra sí mismos, casi siempre, por muy buenos que sean nuestros argumentos”.

Las tensiones entre el bloque conservador tradicional del Partido Republicano y la base del movimiento MAGA que respalda a Trump se arrastran desde su primer mandato. Un ejemplo emblemático fue el choque con el entonces vicepresidente Mike Pence, al que el presidente terminó acusando de frustrar sus intentos de revertir en el Congreso su derrota electoral frente a Joe Biden en 2020.

La situación en Georgia se ha convertido en el último escenario de ese pulso interno. En una visita reciente al estado, Trump insistió en que los demócratas “hicieron trampas como perros” en el condado de Fulton, un feudo demócrata que abarca buena parte de la ciudad de Atlanta. En este contexto, un total de diecisiete aspirantes republicanos se disputarán el escaño que deja vacante Greene.

El sistema electoral prevé que, si ningún candidato alcanza la mayoría absoluta, los dos más votados pasen a una segunda vuelta que se celebrará cuatro semanas después, el 7 de abril.

En paralelo, persiste la controversia sobre el posible control directo de las elecciones en el condado de Fulton por parte de la Junta Electoral del Estado de Georgia. El debate se ha intensificado tras una redada del FBI en enero en el almacén electoral del condado, en busca de “papeletas perdidas en 2020”. La operación estuvo dirigida por Kash Patel, estrecho colaborador de Trump, lo que ha añadido más tensión política al proceso.

Hasta el momento, el único pronunciamiento público ha llegado desde la Junta Electoral del Condado de Fulton. Su presidenta, Sherri Allen, defendió en rueda de prensa la limpieza del proceso: “el Departamento de Registro y Elecciones del Condado de Fulton siempre ha mantenido y continuará manteniendo elecciones justas, transparentes y precisas”.

“Hemos cumplido plenamente”, ha añadido. “Siempre cumpliremos con las leyes y el estado de derecho”, zanjó Allen, tratando de disipar las sospechas sobre la integridad del recuento en uno de los territorios clave de Georgia.