El Gobierno de Turquía ha manifestado su rechazo a la nueva prórroga por un año de la Fuerza de las Naciones Unidas para el Mantenimiento de la Paz en Chipre (UNFICYP, por sus siglas en inglés), al considerar que se ha aprobado sin contar con la participación ni el visto bueno de las autoridades turcochipriotas, lo que interpreta como un nuevo episodio de las tensiones históricas que persisten en la isla.
Chipre permanece escindida en dos desde 1974, cuando el Ejército turco tomó el control de la franja norte —el 36,2 por ciento del territorio— tras un golpe de Estado impulsado por la junta militar que gobernaba Grecia y ante el temor de que la isla se integrara en este país. En 1983, la comunidad turcochipriota proclamó la República Turca del Norte de Chipre, reconocida únicamente por Ankara, que mantiene desplegados allí unos 35.000 soldados.
En un comunicado difundido este sábado, el Ministerio de Exteriores turco reprocha que la renovación del mandato se haya realizado “sin obtener el consentimiento de la parte turcochipriota como uno de los dos pueblos soberanos iguales de la isla” y que, por ello, sea “contrario a las prácticas y principios establecidos de Naciones Unidas”.
Asimismo, Ankara subraya que “la Fuerza de Mantenimiento de la Paz lleva a cabo sus actividades en el territorio de la República Turca del Norte de Chipre solo gracias a la buena voluntad de sus autoridades”.
Turquía cuestiona el papel y la imparcialidad de la misión
En el mismo texto hecho público este sábado, el Ejecutivo turco va más allá y pone en duda la propia utilidad del despliegue de la UNFICYP, al que además acusa de actuar con parcialidad.
Según el comunicado, “dado que es el Ejército turco y no esta fuerza quien ha mantenido la paz en la isla durante medio siglo, surgen serias dudas sobre su razón de ser”, ya que “ni siquiera puede mostrar un enfoque justo y equilibrado hacia ambas partes en la zona de amortiguación que administra”.
Las críticas de Ankara alcanzan también al Consejo de Seguridad de la ONU, órgano que ha dado luz verde a la prolongación de la misión, al considerar que su postura “retrasa una solución justa, duradera y sostenible basada en la realidad de la isla”.
Por ello, el Ministerio de Exteriores turco “insta al Consejo de Seguridad de la ONU a que trate a ambas partes de la isla por igual y a que finalmente comience a realizar esfuerzos sinceros para lograr una solución”. A juicio de Ankara, este acuerdo debe sustentarse en “la coexistencia de los dos Estados en la isla”, en la confirmación de “los derechos inherentes del pueblo turcochipriota y “su estatus internacional igualitario”.
Respuesta grecochipriota y choque de narrativas
En el lado opuesto, las autoridades grecochipriotas han aplaudido la decisión de prorrogar el mandato de la UNFICYP. El Ministerio de Exteriores de Chipre, en otro comunicado difundido también este sábado, ha aprovechado para denunciar “constantes violaciones que las fuerzas de ocupación cometen en la zona de amortiguación”, aludiendo a la construcción de carreteras por parte de las autoridades turcochipriotas en esa área, mientras que Ankara justifica estas obras como “proyectos humanitarios”.
El Ministerio de Exteriores chipriota añade que “esperamos retomar las negociaciones lo antes posible con el objetivo de lograr una solución integral de la cuestión de Chipre de conformidad con las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”.