El primer ministro polaco, Donald Tusk, ha señalado este viernes que los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea recibieron con "alivio" el hecho de poder celebrar una cumbre europea "sin rusos en la sala" por primera vez en varios años, aludiendo así a la ausencia del primer ministro saliente de Hungría, Viktor Orbán.
"Estoy muy, muy, contento. Ayer se podía sentir el enorme alivio entre los líderes porque por primera vez en años no había rusos en la sala", ha declarado ante los medios a su llegada a la segunda jornada del Consejo Europeo informal que se celebra en Chipre con la participación de los dirigentes de los Veintisiete.
Aunque posteriormente Tusk ha precisado que su comentario era "una broma", ha recalcado de inmediato que el clima entre los líderes había sido "totalmente diferente", en una clara alusión a las recientes fricciones con el Ejecutivo de Orbán. El Gobierno húngaro ha bloqueado de forma reiterada decisiones clave sobre Ucrania, como el préstamo de 90.000 millones o la aprobación de nuevos paquetes de sanciones, y se enfrenta además a acusaciones de haber filtrado documentos confidenciales de los Consejos Europeos al Kremlin.
Tusk ha querido asimismo destacar el impacto de las últimas elecciones en Hungría, en las que el dirigente de la oposición conservadora, Péter Magyar, asumirá el relevo de Orbán el próximo mes de mayo, al considerar que estos comicios son "una señal muy clara de que los demócratas no son perdedores".
"He escuchado tantas veces en Estados Unidos, Europa, Rusia, que la democracia no tiene posibilidades frente al autoritarismo, que los políticos deben ser corrompidos, etc., y no es cierto", ha defendido el jefe del Gobierno polaco, subrayando la victoria de Magyar en Hungría.
"Demuestra que hay futuro para Europa, para la democracia, para el Estado de derecho y que no se es vulnerable si se quiere luchar contra la corrupción y contra 'chicos fuertes' como Viktor Orbán", ha remachado.