Al menos dos personas han perdido la vida y otras tres han resultado heridas en una nueva oleada de ataques rusos registrada durante la pasada noche, en la que Moscú habría empleado más de 85 aviones no tripulados. Una veintena de estos drones consiguió finalmente alcanzar territorio ucraniano.
Las víctimas mortales se han localizado en la disputada región de Donetsk, en el este del país, concretamente en las localidades de Raygorodka y Alekseevo-Druzhkovka. En estos puntos se han confirmado los dos fallecidos, así como un herido en la primera y dos en la segunda, de acuerdo con la administración militar ucraniana de la zona.
Paralelamente, el Estado Mayor del Ejército ucraniano ha detallado la magnitud del ataque con drones rusos y ha indicado que, según los primeros datos disponibles, “hasta las 08.00 las fuerzas de defensa aérea habían derribado o suprimido 64 vehículos aéreos no tripulados modelos Shahed, Herbera, Italmas y otros tipos en el norte, sur y este del país”.
“Se registraron impactos de 20 de estos aviones en 13 puntos”, añade el parte castrense, que por ahora no menciona daños en instalaciones energéticas. Este aspecto cobra relevancia después de que Rusia haya admitido que el presidente de EEUU, Donald Trump, ha solicitado una paralización temporal de este tipo de ataques para evitar que la población civil ucraniana quede expuesta al frío.
En su alocución nocturna del viernes, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, denunció que los bombardeos rusos estaban alcanzando “infraestructuras civiles y logística de transporte” y mencionó también un ataque aéreo contra una infraestructura de gas en la región de Donetsk. Por su parte, Rusia se ha limitado a confirmar que ha recibido la petición de Trump, pero no ha ofrecido más comentarios ni ha comunicado todavía una respuesta formal a dicha solicitud.