Ucrania admite trato inhumano en el reclutamiento forzoso durante la guerra con Rusia

Kirill Budanov admite trato inhumano en la movilización forzosa en Ucrania y alerta de millones de desertores que esquivan el servicio militar.

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El jefe de la Oficina Presidencial de Ucrania, Kirill Budanov. Europa Press/Contacto/Danylo Antoniuk

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El jefe de la Oficina de la Presidencia de Ucrania, Kirill Budanov, ha admitido este jueves que se ha producido “trato inhumano” en el marco de la movilización obligatoria puesta en marcha por las autoridades ucranianas para reforzar con nuevos soldados a las Fuerzas Armadas.

Budanov ha detallado que, una vez se agota el número de voluntarios, resulta imposible detener el reclutamiento forzoso de ciudadanos en edad militar, en un contexto en el que “millones” de desertores han conseguido eludir el servicio en el Ejército.

“Sin movilización es imposible reponer las filas del Ejército. El país, que ha estado durante mucho tiempo en un estado de guerra, necesita gente”, ha defendido uno de los principales colaboradores del presidente Volodimir Zelenski durante un foro de seguridad celebrado en Kiev.

El responsable ucraniano ha recalcado que sin suficientes militares “no habrá Ucrania” y que el debate debe centrarse en la forma en que se ejecuta la movilización, y no en su necesidad. “Lo único que se puede intentar modificar realmente es el trato inhumano hacia las personas durante la movilización forzosa”, ha reconocido, de acuerdo con la agencia RBC.

“Pero precisamente el trato inhumano, y no la movilización en sí. Porque hay otra terrible verdad, tenemos millones de desertores”, ha añadido Budanov, también una de las figuras clave de la delegación ucraniana en las conversaciones con Rusia en las que participa Estados Unidos como mediador.

La cuestión del reclutamiento en el Ejército ucraniano se ha mantenido como un problema recurrente desde el inicio de la invasión rusa hace ya cuatro años. Desde la Rada se han impulsado varias propuestas con el objetivo de hacer más atractivo el alistamiento voluntario, en un escenario de creciente malestar social y de aumento de las salidas hacia otros países para evitar el servicio militar.

Se calcula que cerca de dos millones de ucranianos han logrado esquivar el reclutamiento. Para hacer frente a esta situación, el Gobierno ha desplegado distintas medidas, que van desde pedir a sus aliados que restrinjan algunos derechos a los ciudadanos ucranianos en sus territorios para forzar su retorno, hasta recurrir a la población reclusa ofreciéndoles beneficios penitenciarios a cambio de incorporarse al frente.