El Gobierno de Ucrania ha decretado este miércoles el estado de emergencia energética en todo el territorio nacional ante la combinación de los ataques del Ejército ruso y una ola de frío extremo, con temperaturas nocturnas que han llegado a los 18 grados bajo cero.
“Las consecuencias de los ataques rusos y el empeoramiento de las condiciones meteorológicas son graves (...) En general, se declarará el estado de emergencia para el sector energético de Ucrania”, ha señalado el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, en un comunicado en redes sociales tras una reunión al respecto con otras autoridades.
El jefe del Estado ha comunicado además la creación de “una sede de coordinación permanente” para gestionar la crisis en la capital, Kiev. En este contexto, ha encomendado al exministro de Defensa y actual responsable de Energía, Denis Schmigal, “la supervisión de las labores de apoyo a las personas y las comunidades” que sufren los cortes de suministro eléctrico y la falta de calefacción, así como la “resolución de cuestiones prácticas”.
“Hay muchos problemas que requieren una solución urgente”, ha declarado, subrayando que los equipos de reparación, las compañías del sector energético, los servicios municipales y el Servicio Estatal de Emergencias trabajan “sin descanso” para recuperar el servicio, en especial en Kiev. Las infraestructuras de la ciudad quedaron inutilizadas en un ataque ruso el pasado viernes, mientras los termómetros marcan hasta 12 grados bajo cero durante el día y 18 bajo cero por la noche.
Zelenski ha añadido en la misma publicación que las administraciones públicas “maximizarán los esfuerzos con sus socios para obtener el equipo necesario y apoyo adicional” y que su Ejecutivo “garantizará la máxima desregulación de todos los procesos para conectar los equipos de energía de reserva a la red”. Al mismo tiempo, ha asegurado que “se está trabajando para aumentar significativamente el volumen de importaciones de electricidad a Ucrania”.
Por otro lado, el presidente ha instruido a su Gabinete para que revise “las normas del toque de queda para este clima extremadamente frío”, argumentando que “las personas deben tener el mayor acceso posible a los puntos de asistencia, y las empresas, todas las oportunidades para planificar sus operaciones de acuerdo con la situación del sistema energético”.
En esta línea, ha estimado que “en Kiev, se debe aumentar el número de puntos de invulnerabilidad y se deben inspeccionar los existentes” y ha indicado que el Ejecutivo central está a la espera de “propuestas del Ministerio de Educación y de las autoridades locales” sobre fórmulas que permitan mantener las clases durante este estado de emergencia.
“Es fundamental que las instituciones estatales, las empresas y todos los niveles del gobierno local trabajen ahora de forma coherente y coordinada. El resultado de cada uno de ellos contribuye al resultado colectivo de todo el país”, ha concluido.