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Ucrania teme un ataque ruso de falsa bandera tras la supuesta ofensiva contra la residencia de Putin

Ucrania alerta de que Rusia podría organizar un ataque de falsa bandera en Navidad tras el supuesto intento de ataque contra la residencia de Putin.

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Vladimir Putin, presidente de Rusia. Mikhail Metzel / Zuma Press / ContactoPhoto

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Los servicios de Inteligencia de Ucrania barajan la posibilidad de que en los próximos días, coincidiendo con la Navidad ortodoxa que se celebra en Rusia el 7 de enero, Moscú lleve a cabo un ataque de 'falsa bandera' como respuesta a la presunta ofensiva reciente contra la residencia oficial del presidente ruso, Vladimir Putin.

El Servicio de Inteligencia Exterior ucraniano afirma que, tras ese supuesto ataque contra la residencia del mandatario ruso en Nóvgorod, el Kremlin estaría preparando tanto a la opinión pública interna como a la internacional para “una mayor escalada”, señalando como fechas probables la víspera o el propio día de la Navidad según el calendario juliano.

Según este organismo, “el lugar elegido puede ser un edificio religioso u otro espacio de alto valor simbólico tanto en Rusia como en los territorios ucranianos ocupados”, tal y como se indica en un comunicado difundido en su canal de Telegram.

En ese mismo mensaje, el Servicio de Inteligencia Exterior sostiene que “para falsificar las pruebas de la participación de Ucrania, se planea utilizar fragmentos de vehículos aéreos no tripulados de fabricación occidental, que se lanzarán al lugar de la provocación desde la línea de combate”.

Las autoridades ucranianas recalcan que este tipo de operaciones encubiertas forman parte del repertorio habitual de los servicios de Inteligencia rusos. “El régimen de Putin ha empleado repetidamente esta táctica dentro de Rusia y ahora es exporta el mismo modelo al extranjero”, subrayan.

Ante este escenario, Kiev ha pedido a los medios de comunicación occidentales que “cuestionen y verifiquen cuidadosamente” cualquier información procedente de Moscú en los próximos días relacionada con posibles ataques, para evitar dar por buena una eventual puesta en escena.

El lunes, el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, aseguró que las fuerzas ucranianas lanzaron entre la noche del 28 y el 29 de diciembre un total de 91 drones —todos ellos interceptados, según su versión— contra la residencia de Putin en Nóvgorod.

Las autoridades rusas han definido estos hechos como “terrorismo de Estado” y, aunque han precisado que no prevén abandonar las conversaciones, han advertido de que solo mantendrán el diálogo con Estados Unidos y se reservan el derecho a endurecer su posición.

Ucrania, en cambio, niega cualquier implicación y acusa a Moscú de intentar dinamitar el proceso negociador. Al mismo tiempo, ha reprochado a quienes, desde la comunidad internacional, han condenado un ataque que, insiste, no se ha producido.