El jefe de la oficina presidencial ucraniana, Kirilo Budanov, se ha mostrado optimista sobre la posibilidad de alcanzar en breve un acuerdo de paz con Rusia, después de que, tras varios intentos fallidos marcados por exigencias máximas, las partes hayan pasado a comprender “claramente los límites de lo que es aceptable”.
“Todos entienden que la guerra debe terminar. Por eso están negociando. No creo que tarde mucho”, ha señalado en una entrevista con la agencia Bloomberg, en calidad también de uno de los principales representantes de la delegación de Ucrania que negocia con Rusia con la mediación de Estados Unidos.
Pese a que los contactos a tres bandas celebrados en Ginebra y Emiratos Árabes Unidos no han dejado por ahora avances tangibles y que “aún no se ha tomado ninguna decisión definitiva”, Budanov considera que el hecho de que ambas partes busquen ahora puntos de encuentro tras cuatro años de guerra supone un “avance enorme”.
“En principio, ahora todo el mundo entiende claramente los límites de lo que es aceptable. Eso supone un enorme avance”, ha reiterado Budanov, que atribuye parte de este cambio a la presión que ejercen sobre Rusia los enormes costes económicos del conflicto, “a diferencia”, ha recalcado, de Ucrania. “Se trata de sumas enormes”, ha insistido.
Budanov estima que el alivio temporal para la economía rusa derivado del levantamiento de sanciones al petróleo por parte de Estados Unidos, motivado por la crisis energética ligada a la guerra de Irán, está a punto de agotarse, al tiempo que confía en que este conflicto se resolverá “pronto”.
Frente a esa situación, Ucrania continúa dependiendo de la asistencia militar y financiera exterior, en particular de la Unión Europea, que todavía mantiene bloqueado un paquete de 90.000 millones de euros por el veto de Hungría.
El responsable de la oficina presidencial tampoco ha querido precisar qué fórmula se baraja para definir el futuro de los territorios orientales bajo dominio ruso, un asunto que, junto con el control y la gestión de la central nuclear de Zaporiyia, sigue siendo uno de los principales focos de tensión entre las partes.
Al mismo tiempo, Kiev reclama mayor concreción sobre el tipo de garantías de seguridad que estarían dispuestos a ofrecer sus aliados, especialmente Estados Unidos, con el objetivo de evitar nuevas agresiones rusas. Este ha sido uno de los mensajes recurrentes del presidente Volodimir Zelenski para justificar, entre otros motivos, su negativa a ceder la región del Donbás.
Moscú, por su parte, exige que Ucrania abandone los últimos enclaves que aún controla en Donetsk, lo que le permitiría culminar el dominio total sobre el Donbás. Kiev, en cambio, propone congelar el conflicto en la actual línea del frente, mientras que Washington ha planteado la creación de una zona económica especial en ese mismo trazado.
En este contexto de relativo optimismo por parte de Budanov, Rusia y Ucrania parecen haberse otorgado una breve pausa con motivo de la Pascua Ortodoxa, que concluye este domingo, después de que el presidente ruso, Vladimir Putin, aceptara la propuesta presentada por Zelenski.