Uganda afirma que no existen razones para que el principal líder opositor permanezca en paradero desconocido

El Gobierno ugandés niega que Bobi Wine esté siendo perseguido, defiende el proceso electoral y levanta por completo el bloqueo de Internet en el país.

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El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, durante un acto en Kampala en julio de 2025 (archivo) Europa Press/Contacto/Hajarah Nalwadda

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El Ejecutivo de Uganda ha reiterado que “no hay motivos” para que el dirigente opositor Robert Kyagulanyi, más conocido como Bobi Wine, siga sin aparecer públicamente y ha subrayado que “nadie quiere causarle daño”, después de que se diera a la fuga tras denunciar un presunto fraude en las presidenciales en las que el actual mandatario, Yoweri Museveni, logró su séptimo mandato.

“No hay motivos para que esté escondido. Nadie le busca. No está siendo buscado por la Policía o el Ejército”, ha manifestado el ministro de Información y portavoz del Gobierno, Chris Baryomunsi, quien ha insistido en declaraciones a la cadena NBS TV en que “es libre a salir de allá donde esté escondido”.

En la misma intervención, el portavoz ha señalado que el opositor “debería volver a su casa, mantener la calma y respetar la ley y el orden. Debería poner fin al dramatismo y a la teatralidad, intentando generar una historia donde no está pasando nada”, antes de remarcar que “las elecciones presidenciales y parlamentarias han terminado”.

Baryomunsi ha recalcado que las instituciones “se centran en las elecciones que quedan para completar el proceso, mientras que se cumple el manifiesto (electoral de Museveni), que son los compromisos formulados a los ugandeses”, y ha recordado que Kyagulanyi tiene la opción de acudir a los tribunales si sostiene que hubo fraude, algo que el líder opositor ha rechazado al alegar que no confía en su imparcialidad.

El ministro ha cargado además contra la figura política de Bobi Wine al afirmar que “no tiene nada que decir a sus seguidores. Generó un sentimiento erróneo de que cada vez era más fuerte y, si bien lideró a la oposición durante cinco años, no ha convencido a nadie. En lugar de movilizar a los ugandeses, creó conflictos en su propio partido. Nunca se dirigió a la población en los lugares en los que no cuenta con apoyo”.

Al referirse al despliegue de fuerzas de seguridad en la residencia del opositor, Baryomunsi ha defendido que la presencia de policías y militares obedece a la necesidad de supervisar “el tipo de visitantes que van allí”, una explicación que choca con la ofrecida por el jefe del Ejército y hijo del presidente, Muhoozi Kainerugaba, quien ha asegurado que los soldados están buscando a Bobi Wine, al que ha calificado como “un cobarde”.

Kainerugaba ha rechazado igualmente las acusaciones de que los militares hubieran golpeado a la esposa de Kyagulanyi, tal y como denunció el opositor. “Lo primero de todo, no golpeamos a mujeres. No merecen nuestro tiempo. Estamos buscando al cobarde de su marido, no a ella”, ha indicado en unos comentarios difundidos en sus redes sociales.

Fin del bloqueo de Internet en el país

En paralelo a la polémica política, la Comisión de Comunicaciones de Uganda (UCC) ha comunicado la “restauración total” del acceso a Internet, suspendido en la víspera de las elecciones del 15 de enero, “una vez finalizados con éxito los estudios técnicos y de seguridad”, según ha informado el diario ugandés ‘Daily Monitor’.

El organismo regulador ha precisado que “la población puede ahora acceder a Internet y todos los servicios online sin las restricciones impuestas previamente” y ha añadido que “aprecia sinceramente la paciencia, cooperación y comprensión mostrada durante este periodo con un acceso limitado”.

En la misma nota, la UCC ha apuntado: “Seguimos comprometidos con supervisar el contexto digital para promover una experiencia online segura, estable y de confianza para todos los usuarios”, declaración divulgada poco después de que el propio Kainerugaba adelantara que “las redes sociales serán desbloqueadas” durante la jornada de este lunes.

Museveni, de 81 años y en el poder desde 1986, concurrió a los comicios como aspirante del partido oficialista, el Movimiento Nacional de Resistencia (NRM), que busca conservar su holgada mayoría en el Parlamento, donde actualmente cuenta con 336 de los 529 escaños, frente a los 57 de la Plataforma de Unidad Nacional (NUP), formación encabezada por Bobi Wine.

La campaña electoral estuvo marcada por denuncias de abusos y violaciones de Derechos Humanos atribuidos a las fuerzas de seguridad, lo que llevó a Naciones Unidas a advertir de que la votación se celebraría en un clima de “represión generalizada e intimidación” y a instar a Kampala a garantizar que el proceso fuera “libre y seguro”.