Un agente de inteligencia iraní, condenado en EE.UU. por terrorismo y asesinato a sueldo en un complot político fallido

Un agente de inteligencia iraní es condenado en EE.UU. por un complot terrorista fallido para asesinar a Trump y otros altos cargos estadounidenses.

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El director del FBI, Kash Patel Europa Press/Contacto/Lev Radin

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La Justicia de Estados Unidos ha dictado este viernes condena contra un agente de la inteligencia iraní identificado como Asif Merchant, al que se atribuían delitos de terrorismo y asesinato a sueldo en el marco de un “complot frustrado” para acabar con la vida de políticos y altos cargos del Gobierno estadounidense, entre ellos el presidente Donald Trump.

“Hoy, un jurado federal condenó a Asif Merchant, también conocido como “Asif Raza Merchant”, por asesinato a sueldo e intento de cometer un acto terrorista que trasciende las fronteras nacionales”, ha señalado la Oficina de Asuntos Públicos del Departamento de Justicia (DOJ) en una nota en la que define al acusado como “un agente entrenado de la fuerza terrorista global del gobierno iraní, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI)”.

Según el relato del Ejecutivo estadounidense, el CGRI habría enviado a Merchant a territorio norteamericano con el fin de “organizar asesinatos políticos y robar documentos”, algo que el propio acusado admitió durante el juicio, al tiempo que las autoridades se felicitaron de que “las fuerzas del orden frustraron el complot antes de que pudiera llevarse a cabo cualquier ataque”.

La fiscal general Pamela Bondi precisó que el agente viajó a Estados Unidos “con la esperanza de asesinar al presidente Trump”. “En cambio, se topó con la fuerza de las fuerzas del orden estadounidenses”, ha añadido, subrayando que la operación fue desbaratada antes de que se materializara.

El director de la Oficina Federal de Investigación (FBI), Kash Patel, celebró igualmente la condena y aprovechó para recordar que “este no es el primer intento de Irán de dañar a los ciudadanos (de EEUU) en territorio estadounidense”. “Los demás intentos también fracasaron”, ha recalcado.

En esta línea, Patel reiteró el compromiso del FBI con la identificación de “este tipo de amenazas” y con la prevención de episodios violentos. “Exigiremos responsabilidades a cualquiera que intente interferir con nuestro sistema democrático”, ha sentenciado.

De acuerdo con las pruebas y testimonios presentados durante la vista oral —incluida la declaración del propio Merchant—, el acusado comenzó a colaborar con el CGRI en Pakistán entre finales de 2022 y principios de 2023, periodo en el que recibió formación específica en técnicas de contravigilancia.

Posteriormente, en 2023, fue desplazado a Estados Unidos con la misión de localizar posibles reclutas para el CGRI que pudieran asentarse en el país. Durante esos meses también viajó en varias ocasiones a Irán para reunirse con su enlace dentro de la organización, siendo plenamente consciente —tal y como reconoció en sala— de que el CGRI figuraba en las listas de organizaciones terroristas.

Ya en 2024, según su testimonio, fue enviado de nuevo a Estados Unidos con el encargo de captar a miembros de la “mafia” que estuvieran dispuestos a implicarse en distintas actividades delictivas, como el robo de documentación, la organización de protestas y el asesinato de funcionarios o representantes políticos estadounidenses. Con ese propósito, Merchant contactó en Nueva York con un conocido al que consideraba idóneo para ayudarle a llevar a cabo el plan. Esa persona, Nadeem Ali, informó a las autoridades y comenzó a colaborar como fuente confidencial, de acuerdo con el comunicado del DOJ.

A principios de junio, Merchant y Ali mantuvieron una reunión en Nueva York. Durante la conversación, el acusado detalló su proyecto para cometer un asesinato: Merchant afirmó que tenía “una oportunidad en marcha” mientras hacía un gesto de “pistola con el dedo”, dejando claro que se refería a un homicidio.

En ese mismo encuentro, señaló que el “objetivo” estaba “aquí”, en Estados Unidos, y pidió a Ali que le pusiera en contacto con otras personas a las que pudiera contratar para ejecutar las diferentes acciones contempladas en su plan.

Según explicó, la operación incluía “múltiples esquemas criminales”, entre ellos: “(1) sustraer documentos o memorias USB del domicilio de un objetivo; (2) preparar una protesta; y (3) asesinar a un político o funcionario del Gobierno”. Durante la reunión, Merchant comenzó a plantear distintos escenarios para el asesinato y consultó a Ali sobre cómo podrían desarrollarse.

A mediados de junio, Merchant se vio en Nueva York con quienes creía que eran sicarios, aunque en realidad se trataba de agentes encubiertos de las fuerzas de seguridad estadounidenses. En esa cita, les trasladó que requería tres tipos de servicios: el robo de documentos, la organización de protestas coincidiendo con mítines políticos y el asesinato de una figura política. También precisó que las órdenes sobre a quién matar se comunicarían una vez que él abandonara el país.

En ese periodo, Merchant efectuó búsquedas en Internet sobre lugares de celebración de mítines políticos y remitió informes a su contacto del CGRI con información sobre las medidas de seguridad desplegadas en esos eventos.

Más adelante, comenzó a gestionar la entrega de 5.000 dólares (unos 4.300 euros) en metálico como pago inicial por el asesinato. El efectivo le fue facilitado con la ayuda de una persona en el extranjero. El 21 de junio, Merchant se reunió con los agentes encubiertos en Nueva York y les hizo entrega de los 5.000 dólares.

El acusado tenía previsto salir de Estados Unidos el viernes 12 de julio de 2024; sin embargo, ese mismo día fue arrestado por las autoridades antes de que pudiera abandonar el país, dando por terminado el complot que, según la Fiscalía, nunca llegó a materializarse gracias a la intervención de las fuerzas de seguridad.