World Vision ha comunicado este miércoles que cerca de un tercio de la población de Birmania, en torno a 16,2 millones de personas, continúa dependiendo de asistencia humanitaria cuando se cumple un año del devastador seísmo de magnitud 7,7 en la escala Ritcher que sacudió el país asiático y causó alrededor de 3.800 fallecidos.
La ONG detalla que miles de familias siguen sin poder rehacer sus vidas tras el terremoto y que “hacen frente a tierras de cultivo y propiedades dañadas, mercados desorganizados y el constante aumento de los precios de los productos básicos”, según recoge un comunicado difundido por la organización.
El texto añade que “el país también se enfrenta a la perspectiva de subidas en los precios del combustible provocadas por la crisis de Oriente Próximo, que se prevé que impulsen aún más al alza los precios”, y avisa de que “sin financiación adicional para apoyar la recuperación de los medios de subsistencia, los hogares harán frente a verdaderas dificultades”.
World Vision subraya que esta situación persiste “a pesar de que las organizaciones internacionales y locales están llevando a cabo una respuesta de ayuda masiva para satisfacer las necesidades vitales de los supervivientes del terremoto. La magnitud del apoyo continuo para la recuperación de los medios de subsistencia es mucho mayor que la financiación disponible actualmente”.
El director de Operaciones y Respuesta de World Vision en Birmania, Edward Zan, recuerda que los menores y sus familias “ya vivían en condiciones precarias, pero el terremoto ha empeorado enormemente su situación”.
Zan apunta además que “a pesar del apoyo de las agencias de ayuda humanitaria, las familias se enfrentan a precios cada vez más altos de los alimentos y otros productos básicos debido a los efectos combinados de la intensificación del conflicto interno y la persistente inestabilidad económica provocada por el terremoto de marzo de 2025”.
En este último año, World Vision ha proporcionado asistencia a más de 500.000 personas, entre ellas 194.748 niños y niñas. El director nacional de la ONG en Birmania, Erwin Lloyd Guillergan, recalca que, al cumplirse el primer aniversario del seísmo, “el camino hacia la recuperación está lejos de haber concluido”.
Guillergan insiste en que “las familias siguen necesitando un apoyo sostenido y predecible para reconstruir su futuro. Ayudar a las familias a volver al trabajo o a generar ingresos por sí mismas contribuye a que se vuelvan resilientes. No se trata solo de ayuda a corto plazo, sino que, a largo plazo, esto protegerá la salud y el bienestar de sus hijos e hijas”.