El Ejército de Estados Unidos ha informado este jueves de que uno de sus cazas F-35 se vio obligado a efectuar un aterrizaje de emergencia en una base militar situada en Oriente Próximo después de “una misión de combate” en territorio iraní. El episodio se encuentra bajo investigación, en un contexto marcado por versiones que señalan que el aparato podría haber sido alcanzado por fuego procedente de Irán, un extremo que por ahora no ha sido corroborado de forma oficial.
“Tenemos constancia de las informaciones sobre que un F-35 llevó a cabo un aterrizaje de emergencia en una base aérea estadounidense en la región tras una misión de combate sobre Irán”, ha dicho el portavoz del Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), Tim Hawkins, en declaraciones concedidas a Europa Press.
El portavoz ha remarcado que el caza “aterrizó de forma segura” y ha añadido que “el piloto se encuentra estable”, sin ofrecer más detalles sobre su estado o los posibles daños sufridos por el avión. Hawkins se ha limitado a señalar que “el incidente está siendo investigado”, evitando valorar si el F-35 pudo ser alcanzado por sistemas defensivos iraníes durante la operación.
Según fuentes consultadas por la cadena estadounidense CNN, el aparato habría recibido el impacto de lo que se considera fuego iraní, lo que supondría el primer caso documentado en el que Irán consigue dañar una aeronave de Estados Unidos en el marco de la ofensiva iniciada el 28 de febrero por Washington y Tel Aviv contra el país persa.
Las autoridades iraníes han cifrado en su último recuento en más de 1.200 los muertos provocados por la campaña militar conjunta de Israel y Estados Unidos. No obstante, la organización no gubernamental Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, elevó el domingo el balance a más de 3.000 fallecidos, en su mayoría población civil.
Entre las víctimas mortales se encuentran figuras de primera línea del régimen, como el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei; el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani; y los ministros de Defensa e Inteligencia, Aziz Nasirzadé e Esmaeil Jatib, además de altos mandos de las Fuerzas Armadas y responsables de otros organismos de seguridad del Estado.
La ofensiva fue desencadenada en pleno relanzamiento de un nuevo proceso de conversaciones entre Washington y Teherán para intentar cerrar un renovado pacto nuclear. Este contexto ha llevado a la República Islámica a responder con ataques contra territorio israelí y contra intereses estadounidenses en Oriente Próximo, incluidas bases militares desplegadas en la región.