Una avalancha de tierra causa al menos 226 muertos en una mina de coltán en el este de la RDC

Una avalancha de tierra sepulta una mina de coltán en Masisi, Kivu Norte, y deja al menos 226 muertos en una zona clave del conflicto en el este de la RDC.

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Imagen de una mina de coltán en la zona de Rubaya, en RDC  Europa Press/Contacto/Alain Uaykani

Imagen de una mina de coltán en la zona de Rubaya, en RDC Europa Press/Contacto/Alain Uaykani

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Al menos 226 personas han perdido la vida en el este de la República Democrática del Congo tras una masiva avalancha de tierra que el pasado jueves sepultó una mina de coltán situada en el territorio de Masisi, en la convulsa provincia de Kivu Norte.

El yacimiento forma parte del cinturón de minerales raros de la zona de Rubaya, considerado uno de los principales focos de la guerra en el este de la RDC entre el Ejército congoleño y las milicias del Movimiento 23 de Marzo (M23). Este grupo armado mantenía el control de la explotación y uno de sus portavoces, Kambere Muyisa Lumumba, ha confirmado este sábado el balance provisional de víctimas mortales al portal congoleño Actualité.

Entre las personas fallecidas se encuentran mineros, pequeños comerciantes y familias enteras, según ha detallado Lumumba, que también ha informado de un número aún indeterminado de heridos, muchos en estado grave, atendidos en condiciones muy precarias debido a las fuertes lluvias que originaron el corrimiento de tierras y complican el traslado a los centros sanitarios.

La explotación minera ha sido clausurada por orden del gobernador miliciano de la provincia, Bahati Musanga Erasto. Los heridos están siendo distribuidos entre los centros de salud de la zona y los hospitales de Goma, capital provincial, que desde el año pasado permanece bajo dominio rebelde. Fuentes locales citadas por el mismo medio temen que el balance de muertos aumente en las próximas horas.

Rubaya, controlada por los rebeldes desde abril de 2024, concentra una de las reservas de coltán más valiosas del planeta, con una producción que Naciones Unidas calcula en casi 120 toneladas al mes, destinadas sobre todo a la exportación hacia la vecina Ruanda. La presencia del M23 y de otras facciones armadas dificulta de forma extrema el acceso al área para periodistas, investigadores y organizaciones humanitarias.