UNICEF advierte del grave impacto emergente de la guerra en los niños en Ucrania

UNICEF avisa desde Dnipró de que la guerra en Ucrania deja ya secuelas muy graves en los niños, agravadas por el invierno y los ataques a infraestructuras.

4 minutos

Un soldado ucraniano evacúa a un niño en Irpin (Ucrania). Diego Herrera - Europa Press

Un soldado ucraniano evacúa a un niño en Irpin (Ucrania). Diego Herrera - Europa Press

Comenta

Publicado

4 minutos

El responsable de la oficina del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en Dnipró, Pablo de Pascual, ha advertido este jueves de que “hay consecuencias muy graves para los niños y niñas en Ucrania que ya empiezan a emerger” y ha reclamado “transmitir sus voces” ante la “gran vulnerabilidad” que afrontan los menores, de los cuales cerca de 800.000 están desplazados dentro del país tras más de cuatro años de conflicto.

“Son muy vulnerables en su esfera del hogar, en la esfera social, en el contacto con los demás, en las proyecciones que pueden tener sobre el futuro; ese trauma, esa afectación, esas carencias de accesos... Al final esas consecuencias son muy graves para los niños y ya empiezan a emerger”, ha señalado en una entrevista con Europa Press.

En esta línea, ha recalcado la necesidad de “visibilizar la continuidad de la ayuda” dirigida a la infancia ante los efectos de una guerra que “se extiende a muchos lugares con una gran población infantil”.

“Tenemos la concepción de que todo ocurre en la línea de frente, pero también afecta a zonas mas alejadas. Estamos hablando incluso de Kiev, que ha sufrido mucho con el acceso al agua y la calefacción durante el invierno. Los niños están sufriendo mucho allí y eso puede ocurrir en grandes centros urbanos del este, que también están un poco más alejados de la línea del frente pero que también sufren de igual manera”, ha explicado.

Por este motivo, UNICEF ha iniciado un proceso de “adaptación” que contempla una “repriorización” para garantizar que “los más vulnerables” sigan recibiendo apoyo, en un contexto marcado por los recortes en la ayuda internacional de países como Estados Unidos.

“Todos hemos sufrido esto. Ha sido algo que ha limitado sin duda un poco nuestro campo de acción o las expectativas. Dicho sea esto, nosotros en Ucrania con nuestros socios locales hemos hecho un ejercicio de repriorización para que los más vulnerables tengan acceso. En esa adaptación es en la que estamos”, ha indicado.

Respecto a las actuaciones para responder a las necesidades de los menores, ha defendido que el respaldo “debe ser comprensivo”. “Los pilares de la comunidad internacional humanitaria están estructurados en desplazamiento, evacuaciones, línea de frente y respuesta a los ataques, y son algo que hemos incorporado como estrategia, especialmente en el sistema de agua, en lo educativo y en el sistema social”, ha añadido.

Sobre el grado de exposición pública de la guerra, ha apuntado que “es variable”. “Creo que el nivel de afectación en algunas zonas es ahora mayor, y hay una respuesta humanitaria donde antes operábamos con otras modalidades. Hay una variabilidad y hay que adaptar la respuesta humanitaria, pero no hay un estancamiento”, ha sostenido De Pascual.

Un invierno especialmente duro para la infancia ucraniana

“Estamos en mitad de un invierno que está siendo especialmente duro para la población civil; también es mi segundo invierno y este es particularmente duro, con muchísimos más cortes de acceso a bienes muy básicos”, ha afirmado, subrayando que el desplazamiento continúa afectando a 2,5 millones de niños dentro y fuera del territorio ucraniano.

De Pascual ha descrito una “situación complicada, en la que tienden a irse a ciudades vecinas que puedan ofrecer unos medios a la economía familiar para que puedan recuperarse”. “Estamos viendo estos desplazamientos, que hacen que haya poblaciones afectadas. Esto afecta a colegios, hospitales, incluso a los servicios sociales, que hay que venir a reforzar debido a la demanda”, ha precisado.

En este contexto, ha señalado que UNICEF ha lanzado este año un llamamiento centrado de forma prioritaria en el agua y el saneamiento: “esto comporta el apoyo a los sistemas de calefacción”. “Esto tiene también que ver con el hecho de que el saneamiento está ligado a las infraestructuras y servicios complejos. (...) Por detrás están la educación y la protección de la niñez”, ha destacado.

“Con el incremento de los ataques aéreos, los niños sufren en todo el país en su capacidad de acceder a los servicios más básicos, como la educación o la salud. No es una guerra que restrinja un poco el área de vulnerabilidad de los niños a una zona geográfica específica, sino que se ha expandido. Es una manera de llamar la atención sobre el hecho de que los niños en Ucrania están afectados en muchas partes, en muchas geolocalizaciones, de una manera múltiple, y con un trauma que se va acumulando”, ha alertado.

“Por eso es importante ahora mas que nunca mantener esa continuidad del apoyo para que sigan beneficiándose de estos servicios. Es importante mantener la educación y garantizar apoyo al tejido institucional para que casos específicos de niños con trauma y otra afectaciones (...) no se dejen de lado, porque el niño no solo ha ido acumulando experiencias a lo largo de estos años sino que ha sufrido particularmente”, ha añadido.

Ataques a la red energética y consecuencias para los menores

Además, ha condenado los ataques rusos contra la infraestructura energética, que son “ataques de generación o distribución de electricidad”. “Muchas veces, son esos sistemas los que permiten el funcionamiento del sistema de calefacción: esto afecta tanto a la población civil en sus hogares como a las instituciones o servicios sociales, como colegios u hospitales”, ha indicado.

“Esto crea unas interrupciones o posibles interrupciones en la oferta de servicios, y nuestro objetivo es crear un sistema alternativo para darle continuidad, ya sea con generadores, facilitando reparaciones rápidas y otras a largo plazo para que los sistemas sean un poco más resistentes y puedan absorber esos impactos”, ha explicado.

Desde UNICEF recuerdan que los niños están “sufriendo mucho” durante este invierno y alertan de que “conviven con el trauma y manifiestan situaciones de depresión”. “Esto puede afectar, como ya lo está haciendo, a la manera en que se relacionan y se integran socialmente”, ha concluido De Pascual.