El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha denunciado este jueves el fallecimiento de 15 menores en un ataque con drones llevado a cabo esta semana contra un campamento de personas desplazadas en Kordofán Occidental, en el contexto de la guerra iniciada en abril de 2023 entre el Ejército de Sudán y las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF).
La agencia de la ONU ha subrayado que la contienda está aumentando los peligros que afrontan los niños y profundizando una emergencia humanitaria que empeora día tras día. Como ejemplo, ha citado el ataque del 16 de febrero contra el campamento de desplazados de Al Sunut, que dejó además diez menores heridos.
“Las familias desesperadas en Sudán buscan refugio en campamentos de desplazados tras huir del hambre y la violencia. Su protección es una obligación”, ha declarado la directora ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell.
Russell ha añadido que “en toda la región de Kordofán estamos viendo los mismos patrones alarmantes que en Darfur: niños y niñas asesinados, heridos, desplazados y privados de los servicios que necesitan para sobrevivir”, en referencia al recrudecimiento de la violencia en esta parte del país durante los últimos meses.
Ante esta situación, UNICEF ha instado al Gobierno sudanés y a todos los actores enfrentados a salvaguardar a la población civil, detener los ataques contra instalaciones de carácter civil y asegurar un acceso humanitario seguro, continuado y sin trabas.
El pronunciamiento llega después de que el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Turk, denunciara el miércoles la muerte de cerca de 60 civiles en varios ataques con drones registrados en los últimos días en Sudán y advirtiera de las “consecuencias devastadoras” que la guerra está teniendo sobre la población, sumiendo al país africano en una crisis humanitaria extrema.
El conflicto interno en Sudán estalló por las profundas discrepancias sobre el proceso de integración del grupo paramilitar RSF en las Fuerzas Armadas, lo que hizo descarrilar la transición abierta tras la caída en 2019 del régimen de Omar Hasán al Bashir, ya muy debilitada después del golpe que depuso en 2021 al entonces primer ministro, Abdalá Hamdok.
Esta guerra, en la que varios países apoyan a las distintas facciones, ha colocado a Sudán en una de las peores emergencias humanitarias del planeta, con millones de desplazados y refugiados y una creciente preocupación internacional por la expansión de enfermedades y la destrucción de infraestructuras esenciales, que impide asistir a cientos de miles de afectados.