El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha hecho público este lunes un grave balance sobre las consecuencias de los bombardeos de Israel en Líbano, denunciando la muerte de más de 80 menores. La agencia de la ONU califica estas cifras de “estremecedoras” y advierte de “el devastador impacto” que el actual conflicto en Oriente Próximo está teniendo sobre la población infantil, tras la ofensiva iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán.
El director regional de UNICEF para Oriente Próximo y Norte de África, Edouard Beigbeder, ha señalado que “la continua escalada de hostilidades en Líbano y el devastador impacto que está teniendo en los niños y niñas resultan profundamente preocupantes”, recordando que los últimos datos oficiales recogen 83 menores fallecidos y 254 heridos por los ataques israelíes desde el 2 de marzo.
Beigbeder ha incidido en que “de media, más de diez niños han muerto cada día en todo Líbano durante la última semana, con aproximadamente 36 menores heridos cada día”, y ha añadido que “en los últimos 28 meses, 329 niños y niñas han muerto en Líbano y 1.632 han resultado heridos”.
Según ha detallado, “solo en los últimos seis días, el número de niños fallecidos ha aumentado un 25%, alcanzando la devastadora cifra de 412 menores muertos”, unos datos que, ha remarcado, “son un claro testimonio del impacto que el conflicto está teniendo sobre la infancia”.
El responsable regional ha advertido además de que “mientras continúan los ataques militares en todo el país, niños y niñas están muriendo y resultando heridos a un ritmo alarmante, las familias huyen de sus hogares por miedo y miles de menores duermen ahora en refugios fríos y hacinados”.
En esta línea, ha explicado que “el desplazamiento masivo en todo Líbano ha obligado a casi 700.000 personas, incluidos alrededor de 200.000 niños y niñas, a abandonar sus hogares, sumándose a las decenas de miles que ya habían sido desplazadas por anteriores escaladas de violencia”.
Ante este escenario, UNICEF “pide a todas las partes que protejan a la población civil y a las infraestructuras civiles, incluidas las escuelas y los refugios, y que cumplan sus obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario”, al tiempo que reclama que “se realicen esfuerzos inmediatos para reducir la escalada y evitar más daños a la infancia”.
Paralelamente, las autoridades libanesas han actualizado el balance general de víctimas y sitúan ya en cerca de 400 los muertos por la reciente oleada de ataques israelíes, lanzados en represalia por el lanzamiento de proyectiles por parte de Hezbolá, que respondió así al asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, durante la ofensiva iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra el país asiático.
En los últimos meses, Israel ya había ejecutado decenas de bombardeos en territorio libanés pese al alto el fuego pactado en noviembre de 2024, alegando que se dirige contra posiciones y actividades de Hezbolá y defendiendo que, por ello, no vulnera el acuerdo. No obstante, tanto el Gobierno libanés como el propio grupo chií han rechazado esta interpretación y han condenado estas operaciones, que también han recibido críticas por parte de Naciones Unidas.
El alto el fuego establecía que tanto Israel como Hezbolá debían retirar sus fuerzas del sur de Líbano. Sin embargo, el Ejército israelí mantiene todavía cinco posiciones en la zona fronteriza del país vecino, una presencia que ha sido cuestionada con firmeza por Beirut y por la milicia chií, que reclaman el desmantelamiento completo de este despliegue.