UNICEF alerta de que un menor es desplazado en Líbano cada cinco segundos por la ofensiva de Israel

UNICEF y ACNUR alertan de un desplazamiento masivo y traumático de la infancia en Líbano por los ataques de Israel y piden un alto el fuego inmediato.

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Tiendas de campaña en un nuevo centro para desplazados en la capital de Líbano, Beirut, en medio de los ataques por parte del Ejército de Israel FOUAD CHOUFANY/UNICEF

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El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha advertido este viernes de que, como consecuencia directa de los ataques del Ejército israelí, en Líbano un niño se ve obligado a abandonar su hogar cada cinco segundos. Desde el inicio de la actual escalada en Oriente Próximo, vinculada a la ofensiva estadounidense-israelí contra Irán, la media diaria ronda los 19.000 menores desplazados.

El representante de UNICEF en Líbano, Marcoluigi Corsi, ha detallado que “en solo tres semanas, más de 370.000 niños y niñas han sido obligados a abandonar sus hogares en Líbano, una media de al menos 19.000 desplazados cada día”.

Durante una comparecencia ante la prensa en la ciudad suiza de Ginebra, Corsi ha ilustrado el alcance de la emergencia señalando que “para entender la magnitud, esto equivale a cientos de autobuses escolares llenos de niños que huyen para salvar sus vidas cada 24 horas”, antes de remarcar que “aproximadamente el 20% de la población libanesa” ha tenido que desplazarse en menos de un mes.

El responsable de UNICEF ha lamentado que “la velocidad y la magnitud (del desplazamiento) son abrumadoras” y ha indicado que “en todo el país, más de un millón de personas se han visto obligadas a huir, muchas por segunda, tercera o incluso cuarta vez” a raíz de las operaciones militares israelíes, que incluyen una nueva incursión terrestre.

Según Corsi, “se trata de un desplazamiento masivo, repentino y caótico, que separa a las familias y vacía comunidades enteras, con consecuencias que se prolongarán mucho después de que cese la violencia”, y ha advertido de que “el agotamiento mental y emocional que soporta la infancia en Líbano es devastador”.

Ha recordado además que, “sin haber tenido tiempo para recuperarse del trauma de la última escalada, hace apenas 15 meses, están siendo nuevamente desplazados de forma violenta”, en alusión al conflicto desencadenado tras los ataques del 7 de octubre de 2023 contra Israel, que derivó en un alto el fuego en Líbano en noviembre de 2024.

Corsi ha recalcado que “este ciclo constante de bombardeos y desplazamientos agrava profundamente” las “heridas psicológicas” de los menores y “afianza el miedo y amenaza con causar daños emocionales graves y duraderos”.

El representante ha precisado que “más de 135.000 personas desplazadas internas, muchos de ellos niños y niñas, buscan refugio en más de 660 alojamientos colectivos”, donde las condiciones de vida se deterioran rápidamente. “Muchas familias desplazadas se refugian en espacios informales, hacinados e inseguros, como edificios sin terminar, espacios públicos o incluso vehículos”, ha añadido, recordando que la crisis económica y la debilidad de las infraestructuras ya dificultaban la cobertura de las necesidades básicas.

En este contexto, ha alertado de que “los servicios esenciales de los que depende la infancia para sobrevivir y construir su futuro están gravemente interrumpidos” y ha descrito “el coste humano de esta escalada” como “estremecedor”, con más de 120 menores fallecidos y cerca de 400 heridos por los ataques del Ejército de Israel.

Corsi ha subrayado que quienes logran sobrevivir “despiertan en una realidad humanitaria desesperada”. “Estamos viendo familias que huyen con lo puesto, obligadas a desplazarse varias veces en cuestión de días ante nuevas órdenes de evacuación”, ha señalado, denunciando igualmente los ataques contra infraestructuras clave como hospitales, puentes y sistemas de agua.

Por ello, ha insistido en que “la ayuda humanitaria por sí sola no puede resolver esta crisis” y ha advertido de que la capacidad de respuesta de UNICEF “está gravemente limitada por los ataques reiterados contra personal sanitario y de emergencia, y miles de familias siguen aisladas en zonas de difícil acceso por motivos de seguridad y falta de transporte”.

“La infancia está pagando el precio más alto de este conflicto”, ha denunciado Corsi, que ha reclamado acceso humanitario “sin restricciones” y el fin “inmediato” de los ataques contra infraestructuras civiles. “Por encima de todo, los 370.000 niños y niñas desplazados necesitan desesperadamente un alto el fuego inmediato. Necesitan dejar de huir y poder vivir como deberían vivir los niños y niñas”, ha concluido.

PETICIÓN DE APOYO POR PARTE DE ACNUR

En paralelo, la Agenda de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha reclamado este mismo viernes un respaldo urgente para Líbano ante una “catástrofe humanitaria inminente”. La representante del organismo en el país, Karolina Lindholm Billing, ha explicado que “desde el 2 de marzo, más de un millón de personas (...), el 35% de ellos niños, se han visto obligadas a huir de sus hogares, y la cifra sigue aumentando”.

“El impacto alcanza a todo el territorio, desde el sur y el valle de la Becá, hasta Beirut y el norte del país”, ha advertido, subrayando que “muchas de las familias con las que el equipo de ACNUR se reúne a diario ya habían sido desplazadas en los últimos 18 meses”.

Billing ha relatado que estas personas “describen huidas precipitadas, en cuestión de minutos, llevándose solo lo que podían cargar y temiendo no volver a ver nunca sus hogares”, y ha recalcado que esta situación “solo es una parte de la crisis de desplazamiento”, ya que “muchas” más “se alojan con familiares o amigos, o en viviendas improvisadas repartidas por todo el país”.

La responsable de ACNUR ha indicado que “cientos” de personas duermen en Beirut en “tiendas de campaña” o “en sus coches”, debido a que “los refugios están completos” o porque “dependen de trabajar cada día para sobrevivir”. “Otras permanecen cerca de sus comunidades pese a los riesgos, obligadas a equilibrar seguridad, medios de vida y dignidad ante decisiones imposibles”, ha añadido.

“Ni siquiera cuando se encuentran desplazadas, las personas se sienten a salvo. La semana pasada, ataques israelíes alcanzaron el centro de Beirut, incluidos los barrios densamente poblados de Zokak Blat y Bashura, donde muchas familias habían huido en busca de seguridad”, ha denunciado Billing.

Ha concretado además que “uno de los ataques cayó a tan solo una manzana de una escuela convertida en albergue”. “El miedo entre las familias y los niños es constante, y estas vivencias dejan heridas invisibles que pueden perdurar mucho más allá de este conflicto”, ha señalado.

Billing ha recordado que, antes del estallido de la actual crisis, el país ya acogía a alrededor de un millón de refugiados, en su mayoría sirios, muchos de los cuales figuran ahora entre los nuevos desplazados. Asimismo, cerca de 190.000 personas –unos 165.000 sirios y 25.000 libaneses– han cruzado la frontera hacia Siria escapando de la guerra.

La representante de ACNUR ha incidido en que “las necesidades crecen más rápido que los recursos disponibles” y ha reiterado el llamamiento de más de 60 millones de euros para asistir a 600.000 personas durante un primer periodo de tres meses, aunque la respuesta del organismo solo estaba financiada al 14% a finales de febrero.

“Líbano ya arrastraba múltiples crisis, y este desplazamiento masivo ejerce una presión aún mayor sobre familias, comunidades y servicios”, ha señalado Billing, antes de concluir que “ACNUR sigue profundamente preocupada por el impacto en la población civil, que debe ser protegida en todo momento. Una y otra vez, la población repite lo mismo: simplemente quieren volver a casa”.