UNICEF alerta: el avance contra la mortalidad infantil mundial se frena más de un 60% desde 2015

UNICEF denuncia que el descenso de la mortalidad infantil mundial se ha frenado más de un 60% desde 2015, con 4,9 millones de menores de cinco años muertos en 2024.

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Un niño en una carretera de la aldea de Ganguel, a 11 de enero de 2023, en Ganguel, Sokoto, Níger (África). David Zorrakino - Europa Press

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El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha advertido este martes de que el ritmo de descenso de la tasa de mortalidad infantil a escala global se ha desacelerado en más de un 60% desde 2015, un retroceso que se refleja en los 4,9 millones de niños y niñas menores de cinco años fallecidos en 2024.

Un reciente informe de la ONU examina las causas principales de muerte en este grupo de edad, consideradas en su mayoría “evitables”. El documento subraya que 2,3 millones de las muertes registradas ese año corresponden a recién nacidos.

“La mayoría de estas muertes pueden prevenirse con intervenciones de eficacia demostrada y bajo coste, y con acceso a una atención sanitaria de calidad”, ha señalado UNICEF en un comunicado. Aunque desde el año 2000 el número de fallecimientos en menores de cinco años se ha reducido a más de la mitad, desde 2015 la velocidad de mejora en la supervivencia infantil se ha visto claramente mermada.

El organismo destaca que más de 100.000 niños y niñas de entre 1 y 59 meses —en torno a un 5%— perdieron la vida por desnutrición aguda en 2024. No obstante, el impacto real es “mucho mayor si se tienen en cuenta sus efectos indirectos, ya que la desnutrición debilita el sistema inmunitario de la infancia y aumenta el riesgo de morir por enfermedades comunes”, han remarcado los autores del informe.

Asimismo, se advierte de que las estadísticas de mortalidad “no siempre reflejan la desnutrición aguda grave como causa subyacente de muerte, y esta cifra no incluye a los recién nacidos menores de un mes, por lo que es probable que la magnitud real esté notablemente infravalorada”. Entre los países con mayor número de fallecimientos directamente relacionados con esta situación figuran Pakistán, Somalia y Sudán.

Muertes neonatales y causas principales

Las muertes neonatales suponen casi la mitad de todos los decesos de menores de cinco años, lo que evidencia unos progresos “más lentos en la prevención de fallecimientos en torno al nacimiento”. Entre los recién nacidos, las causas más habituales fueron las complicaciones asociadas al parto prematuro (36%) y los problemas durante el parto y el nacimiento (21%). Las infecciones, incluida la sepsis neonatal, y las anomalías congénitas también tuvieron un peso considerable.

Pasado el primer mes de vida, las enfermedades infecciosas como la malaria, la diarrea y la neumonía continuaron siendo algunas de las principales causas de muerte. La malaria se mantuvo como la causa individual más letal en este tramo de edad (17%), con la mayoría de los casos concentrados en zonas endémicas del África subsahariana, según denuncia UNICEF.

Tras un fuerte descenso de la mortalidad infantil entre 2000 y 2015, los avances se han estancado en los últimos años. Los decesos se concentran en un reducido grupo de países endémicos —como Chad, República Democrática del Congo, Níger y Nigeria— donde los conflictos armados, los efectos del cambio climático, la expansión de mosquitos invasores, la resistencia a los medicamentos y otras amenazas biológicas continúan obstaculizando el acceso a medidas de prevención y a tratamientos eficaces.

El informe recalca que las muertes infantiles siguen distribuyéndose de forma muy desigual en el mapa. En 2024, África subsahariana acumuló el 58% de todos los fallecimientos de menores de cinco años. En esta región, las nueve principales enfermedades infecciosas fueron responsables del 54% de estas muertes. En Europa y Norteamérica, así como en Australia y Nueva Zelanda, este porcentaje desciende al 9% y al 6%, respectivamente. “Estas diferencias tan marcadas reflejan un acceso profundamente desigual a intervenciones de eficacia demostrada que salvan vidas”, ha lamentado la organización.

En Asia meridional, que concentró el 25% de todas las muertes de menores de cinco años, la mortalidad estuvo impulsada sobre todo por complicaciones durante el primer mes de vida, como el parto prematuro, la asfixia y los traumatismos al nacer, además de anomalías congénitas y procesos infecciosos en el periodo neonatal.

“Estas afecciones, en gran medida evitables, ponen de relieve la necesidad urgente de invertir en atención prenatal de calidad, personal sanitario cualificado durante el parto, cuidados para recién nacidos pequeños o enfermos y servicios esenciales de salud neonatal”, ha señalado el informe.

“Los países frágiles y afectados por conflictos siguen soportando una parte desproporcionada de esta carga. Los niños y niñas nacidos en estos contextos tienen casi tres veces más probabilidades de morir antes de cumplir cinco años que quienes nacen en otros lugares”, ha subrayado el documento.

El análisis también concluye que, en 2024, murieron alrededor de 2,1 millones de niños, niñas, adolescentes y jóvenes de entre 5 y 24 años. En los más pequeños de este grupo, las enfermedades infecciosas y las lesiones continúan siendo causas predominantes de muerte, mientras que en la adolescencia cambian los riesgos: las autolesiones se sitúan como la principal causa de fallecimiento entre las chicas de 15 a 19 años, y los siniestros de tráfico entre los varones de la misma franja de edad.

Enfermedades prevenibles y llamada a la acción

La directora ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell, ha recalcado que “ningún niño o niña debería morir por enfermedades que sabemos cómo prevenir”. “Estamos viendo señales preocupantes de que los avances en supervivencia infantil se están ralentizando, y eso ocurre en un momento en el que seguimos viendo nuevos recortes presupuestarios a escala mundial”, ha añadido.

“La historia ha demostrado lo que es posible cuando el mundo se compromete a proteger a la infancia. Con inversión sostenida y voluntad política, podemos seguir construyendo sobre esos logros para las futuras generaciones”, ha afirmado Russell.

Por su parte, la directora de Salud del Grupo Banco Mundial, Monique Vledder, ha subrayado que estos resultados constituyen un llamamiento compartido “para acelerar la aplicación de soluciones de eficacia demostrada y escalables que sabemos que están a nuestro alcance”. “El objetivo del Grupo Banco Mundial en salud, que busca llegar a 1.500 millones de personas, es nuestro compromiso concreto para acelerar el acceso a servicios de atención primaria de calidad para más niños y niñas y sus familias”, ha defendido.

“Las últimas estimaciones del Grupo Interinstitucional de Naciones Unidas para la Estimación de la Mortalidad Infantil son un duro recordatorio de que los avances en supervivencia infantil se están ralentizando y de que demasiados países no están en camino de cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, ha advertido Li Junhua, secretario general adjunto de Asuntos Económicos y Sociales.

“Sabemos cómo prevenir estas muertes. Lo que se necesita ahora es un compromiso político renovado, una inversión sostenida en atención primaria de salud y sistemas de datos más sólidos para garantizar que ningún niño se quede atrás”, ha concluido.