El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) reclamó este miércoles una desescalada “real” de la violencia en Oriente Próximo, tras el acuerdo entre Estados Unidos e Irán para aplicar una tregua inmediata de dos semanas. El organismo advirtió del grave impacto físico y emocional que la guerra, iniciada hace más de un mes, ya ha provocado en millones de niños y niñas en toda la región.
En su comunicado, UNICEF reiteró su llamamiento a un “cese inmediato de las hostilidades en toda la región y de una desescalada real”, subrayando que “todas las partes deben ejercer la máxima contención y cumplir con sus obligaciones en virtud del Derecho Internacional Humanitario”, entre ellas la obligación de garantizar la protección de la infancia en los combates.
La agencia de la ONU remarcó que “el coste de una escalada mayor se medirá, en última instancia, en las vidas y el futuro de los niños y niñas que merecen protección, dignidad y esperanza, y no las consecuencias cada vez más profundas de un conflicto que no eligieron”, antes de alertar de que “los niños y niñas en Irán y en toda la región están expuestos a daños físicos y angustia psicológica, además de ataques y crecientes amenazas contra las infraestructuras esenciales de las que depende su supervivencia”.
UNICEF recordó que los bombardeos y ataques no solo están causando víctimas mortales y heridos —con menores muertos o lesionados en Bahréin, Israel, Jordania, Kuwait y Líbano, además de en Irán—, sino que también están “dañando las instalaciones y la infraestructura de las que depende la infancia, incluidos hospitales, escuelas y sistemas de agua y saneamiento”.
El organismo puso el foco especialmente en la situación de Irán, donde “la infancia ya está soportando el peso del conflicto”, y señaló que 2,2 millones de niños y niñas —según datos de las autoridades iraníes y de la Media Luna Roja del país— podrían quedarse sin atención sanitaria “esencial” por los daños sufridos en 442 centros de salud.
UNICEF destacó igualmente el grave deterioro del Instituto Pasteur, alcanzado por un bombardeo la semana pasada, así como la “destrucción total de Tofigh Daru, un productor clave de medicamentos para enfermedades complejas y crónicas, incluido el cáncer, (que) ha provocado una escasez aguda de tratamientos vitales, poniendo a los pacientes, incluidos los niños y niñas, en un riesgo inminente”.
La organización denunció además que los ataques aéreos han dejado “más de 760 escuelas destruidas o dañadas” en Irán, entre ellas el “devastador ataque” contra un centro educativo femenino en el primer día de la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel, en el que murieron alrededor de 170 menores.
Según el organismo, “el impacto acumulado de los ataques continuos, la inestabilidad y la interrupción de los servicios básicos está afectando a su seguridad inmediata y a su salud, desarrollo y bienestar a largo plazo. Niños y niñas han muerto, han resultado heridos y han sido desplazados, viviendo en un estado de miedo e incertidumbre. Escuelas, hogares y comunidades que deberían ofrecer seguridad y estabilidad se han visto afectados”.
Las advertencias de UNICEF se conocen después de que Estados Unidos e Irán hayan aceptado un alto el fuego inmediato de doce días, a propuesta de Pakistán, que contempla además el paso “seguro” de buques por el estrecho de Ormuz durante dicho periodo, según confirmó Teherán.