Unos 33.000 refugiados congoleños vuelven a RDC desde Burundi tras la reapertura de la frontera

Más de 30.000 refugiados congoleños regresan desde Burundi a RDC tras la reapertura fronteriza, mientras ACNUR alerta de graves carencias de financiación.

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Un grupo de personas en un campamento de desplazados en Goma, en el este de República Democrática del Congo (RDC), en una fotografía de archivo Europa Press/Contacto/David Allignon

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Alrededor de 33.000 refugiados procedentes de República Democrática del Congo (RDC) han retornado en el último mes desde Burundi, después de la reapertura el 23 de febrero del paso fronterizo entre ambos países. Así lo ha comunicado este martes la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que ha reclamado apoyo internacional urgente para garantizar que estos retornos se desarrollan “en condiciones de seguridad, dignidad y sostenibilidad”.

Según el organismo, la mayoría de quienes regresan lo hacen por el puesto fronterizo de Kavimvira, próximo a la ciudad de Uvira, en la provincia de Kivu Sur, en el este del país. Estas personas huyeron a Burundi en diciembre de 2025 a raíz de los combates entre el Ejército congoleño y el grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23), que llegó a tomar el control de la ciudad y de otras áreas de esta provincia y de la vecina Kivu Norte.

ACNUR ha explicado que “la relativa estabilidad registrada recientemente en la zona y la reapertura de la frontera han llevado a muchos refugiados a expresar su deseo de volver a casa”, aunque ha advertido de que el retorno también se ha visto impulsado por el fuerte déficit de financiación de la respuesta humanitaria en Burundi, que ha obligado a recortar la asistencia y ha empujado a muchos a optar por volver a RDC.

Cerca de un 30% de quienes han regresado residían hasta ahora en el campamento de Busuma, marcado por el hacinamiento y una “escasez crítica” de agua, saneamiento, servicios médicos y alojamiento debido a la falta de recursos. Al mismo tiempo, alrededor de 4.500 personas siguen en centros de tránsito, pendientes de ser trasladadas a Busuma, que alberga a cerca de 67.000 de los aproximadamente 109.000 refugiados presentes en Burundi.

La agencia de la ONU ha subrayado que las condiciones en muchas de las zonas de retorno en RDC son “extremadamente frágiles”, y que numerosas familias que llegan a Uvira y Fizi lo hacen con “algunas pertenencias”, por lo que “necesitan con urgencia alojamiento, artículos de primera necesidad, atención sanitaria y acceso a agua potable y saneamiento”.

“Muchas han encontrado sus viviendas destruidas y sus bienes saqueados, lo que les impide retomar una vida normal sin un apoyo sustancial”, ha detallado ACNUR, que ha desplegado equipos en los pasos fronterizos y en las áreas de retorno para vigilar posibles riesgos y localizar a las personas en situación de mayor vulnerabilidad.

En este escenario, se están entregando en Uvira y Fizi lonas impermeables de emergencia, mantas, jabón y servicios de protección, además de comidas calientes. Paralelamente, se llevan a cabo labores de registro y triaje en coordinación con las autoridades congoleñas.

ACNUR ha insistido en que es “imprescindible” reforzar la seguridad, los servicios básicos y el respaldo a las comunidades de acogida en las zonas donde se producen los retornos. Ha recordado asimismo que su respuesta a las necesidades de refugiados, retornados y desplazados internos en RDC solo dispone del 34% de los fondos requeridos, sobre un presupuesto total de 145 millones de dólares (unos 125 millones de euros).

El organismo ha añadido que el apoyo destinado a los refugiados congoleños en Burundi apenas llega al 20%, por lo que ha solicitado financiación adicional urgente para cubrir las necesidades esenciales tanto de quienes han regresado como de quienes continúan desplazados.