La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha sostenido que la Unión Europea “ya no puede confiar” en un sistema internacional sustentado en normas como “la única manera” de salvaguardar sus intereses frente a las amenazas, e incluso ha planteado si dicho marco es “más una ayuda o un obstáculo” para la credibilidad del bloque como actor geopolítico.
En su discurso ante la conferencia anual de embajadores de la UE, celebrada este lunes en Bruselas, la dirigente comunitaria ha defendido que Europa “ya no puede ser la guardiana del antiguo orden mundial” ni de un sistema “que ya se ha ido y no volverá”, aunque ha remarcado que seguirá respaldando el entramado de reglas levantado tras la Segunda Guerra Mundial.
“Siempre defenderemos y respaldaremos el sistema basado en normas que ayudamos a construir con nuestros aliados, pero ya no podemos confiar en él como la única manera de defender nuestros intereses ni asumir que sus reglas nos protegerán de las complejas amenazas a las que nos enfrentamos”, ha insistido la política alemana.
Von der Leyen ha reclamado una reflexión “urgente” sobre si la doctrina y los “procesos de tomas de decisiones” configurados “en un mundo de posguerra caracterizado por estabilidad y multilateralismo” han sido capaces de acompasar “los cambios que nos rodean” y si el orden internacional basado en reglas “es más una ayuda o un obstáculo para la credibilidad de la UE como actor geopolítico”.
Tras reconocer que su planteamiento “es duro” y que implica “una conversación difícil”, ha instado a “construir” un rumbo europeo “propio” y a buscar “nuevas formas de cooperar” con los socios, partiendo de que la UE precisa “una política exterior más realista y guiada por intereses”.
Debate sobre la guerra en Oriente Próximo e Irán
La presidenta comunitaria ha pedido evitar la discusión sobre si la guerra desatada en Oriente Próximo tras los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán era “necesaria” o “elegida”, al tiempo que ha afirmado que “no deberían derramarse lágrimas” por el régimen de Teherán, al que ha acusado de haber infligido “la muerte” y la “represión” a su propia población.
“Escucharán diferentes opiniones sobre si el conflicto en Irán es una guerra elegida o una guerra necesaria. Pero creo que este debate en parte pierde el punto central. Porque Europa debe centrarse en la realidad de la situación, ver el mundo tal y como es hoy”, ha señalado.
En este contexto, ha subrayado que “muchos iraníes, dentro del país y en toda Europa y el mundo”, han festejado la muerte del ayatolá Alí Jamenei, del mismo modo que numerosas personas en la región “esperan que este momento pueda abrir un camino hacia un Irán libre”.
“El pueblo de Irán merece libertad, dignidad y el derecho a decidir su propio futuro, incluso si sabemos que este proceso estará lleno de peligros e inestabilidad durante y después de la guerra”, ha añadido la responsable comunitaria.
No obstante, Von der Leyen ha alertado de las consecuencias “no deseadas” del conflicto iniciado por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero, que a su juicio plantea “preguntas existenciales” sobre el porvenir del sistema internacional basado en normas y sobre la forma en que Europa “encuentra la unidad en estas situaciones”.
“El efecto dominó ya es una realidad hoy, ya sea en la energía y las finanzas, el comercio y el transporte, o el desplazamiento de personas”, ha indicado, mencionando también el ataque contra una base militar británica en Chipre y la situación de los civiles atrapados en el fuego cruzado en la región.
Ante este escenario y dado que Europa “se verá afectada por lo que ocurra en el mundo”, ha rechazado la tentación de “simplemente replegarse y retirarse de este mundo caótico”, algo que considera “una falacia”. “Creo que es vital que entendamos esto mientras damos forma a nuestra política exterior para el próximo año”, ha remarcado ante los embajadores.
Apoyo a Ucrania y cuestionamiento de la unanimidad
En otro tramo de su intervención, la jefa del Ejecutivo comunitario se ha referido a la invasión rusa de Ucrania, asegurando que “Europa siempre estará con Ucrania, pase lo que pase en otros lugares” y que la UE trabajará para que “este horror y este derramamiento de sangre terminen”.
Según ha defendido, la guerra “debe terminar de una manera que no siembre las semillas de futuros conflictos”, por lo que las instituciones europeas seguirán implicadas en un acuerdo de paz que proporcione “una verdadera seguridad a largo plazo” para Kiev.
Ha recalcado que Ucrania precisa ahora “un apoyo financiero sostenido” y, en este marco, ha aludido al préstamo de 90.000 millones de euros bloqueado por Budapest para atender las necesidades financieras del país presidido por Volodimir Zelenski, una decisión que el Gobierno húngaro vincula al hecho de que Kiev está obstaculizando el tránsito de crudo ruso hacia Hungría a través del oleoducto Druzhba.
“Han visto las dificultades a las que nos hemos enfrentado para sacarlo adelante, incluso después de que los 27 líderes hayan dado su visto bueno. Esto nos devuelve al punto sobre si nuestro sistema sigue siendo capaz de ofrecer resultados de manera eficiente”, ha apuntado, antes de reiterar que la UE “cumplirá sus compromisos” porque de ello depende su credibilidad y su seguridad.
Tras cuestionar el sistema de unanimidad que rige la política exterior europea, ha aplicado “la misma lógica” al proceso de ampliación de la Unión, subrayando que, más allá del debate sobre el enfoque basado en méritos, es de “suma importancia” abordarlo como “una cuestión de interés y seguridad comunes para Europa”.