La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha defendido que la incorporación de Ucrania a la Unión Europea “será, en sí misma” una garantía esencial de seguridad para que el país firme un acuerdo de paz que ponga fin a la invasión rusa del territorio ucraniano, iniciada hace casi cuatro años.
“La adhesión de Ucrania a la UE será, en sí misma, una garantía de seguridad clave y un pilar central de nuestra oferta de prosperidad transformadora”, ha señalado la dirigente conservadora alemana en un mensaje en la red social X, publicado antes de participar en la reunión de la Coalición de Voluntarios que tiene lugar este martes en París.
Según Von der Leyen, la Coalición de Voluntarios persigue “proporcionar sólidas garantías de seguridad a Ucrania”, tal y como reclama el presidente Volodimir Zelenski, que ha advertido en anteriores ocasiones de que, sin “garantías de seguridad fuertes”, un eventual acuerdo de paz “no significará que es el final” de la guerra, ya que Rusia podría volver a atacar en el futuro el territorio ucraniano.
Junto a la futura adhesión a la Unión, la presidenta de la Comisión subraya la importancia de que Ucrania disponga de “unas Fuerzas Armadas fuertes”, capaces de “disuadir futuros ataques”, así como de “una fuerza multinacional de disuasión y compromisos vinculantes” que respalde a Kiev en caso de una nueva agresión por parte de Rusia.
Costa insiste en la necesidad de garantías sólidas
En la misma línea, el presidente del Consejo Europeo, el socialista portugués António Costa, ha recalcado la importancia de ofrecer garantías de seguridad a Kiev, al considerar esta exigencia ucraniana como “un elemento fundamental de una paz sólida y duradera”.
“La UE estará al lado de Ucrania en cada paso del camino para garantizar su soberanía, seguridad y prosperidad”, ha afirmado en otro mensaje en la red social X, en el que ha avanzado que reiterará durante la Coalición de Voluntarios su respaldo al país presidido por Zelenski.
Las declaraciones de Von der Leyen y Costa se inscriben en la demanda del líder ucraniano de contar con garantías de seguridad vinculantes, similares al artículo 5 de la OTAN, que obliga a los Estados miembro a acudir en defensa de cualquier aliado atacado, y en el temor de que Rusia pueda lanzar una nueva ofensiva tras la firma de la paz si no se establecen mecanismos de disuasión suficientes.